
No es una nueva era. Es una “nueva normalidad”. Argentina tendrá que aprender a vivir con coronavirus. Primero, claro, la situación debe estar controlada. Y ese no es
el presente. Esta semana, el país superó el récord de 1.000 contagios diarios y el presidente Alberto Fernández deslizó que habría que estar “en cuarentena absoluta”. O en la fase 1. Pero hay argentinos por el mundo que ya viven en esa nueva normalidad.
Qué se siente haber pasado por lo peor. Cómo es estar en la “bajada” de la curva. Cómo es volver a salir de noche. Comprarse un jean. Correr en la playa. Conocer a alguien. Viajar al trabajo sin ser esencial. Volver a comer un asado con amigos.
España
Josefina Díaz de Vivar vive en Barcelona
La Sagrada Familia y, enfrente, Josefina Díaz de Vivar, una abogada correntina de 35 años que hace un año cambió Buenos Aires por Barcelona. Arrancó la cuarentena -la de España fue una de las más estrictas del mundo- 15 días antes de que acá se decretara el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio. El Covid-19 había colapsado las guardias de ese país y ella, como sus compañeros de departamento, tenían que quedaros en casa.
Pero las muertes bajaron de 100 cada 24 horas hasta llegar a menos de cinco diarios en esta semana y muchas ciudades de España entraron este lunes en la fase 2 de la pandemia.
Allá, al desconfinamiento le dicen “desescalada” y comenzó hace un mes. Abre la puerta a una serie de actividades y horarios permitidos, aunque en todos hay normas de control y prevención. Es la transición a la nueva normalidad. Pero lo es. Es un “ensayo” de, mínimo, dos semanas por fase. Las comunidades autónomas -como acá pasa en las provincias o jurisdicciones- deciden si se superó o no la fase.
Barcelona y Madrid quedaron atrás en permisos -como nuestra área metropolitana- ya que este miércoles no solicitaron pasar la próxima semana a la fase 3 (la última), como el resto del país, donde el estado de alarma se levantará el 22 de junio. Pero las libertades de circulación, como cuenta Josefina, se notan desde hace días.
“Ya no hay franjas horarias (excepto para mayores de 70 años) para ir a la playa. Ahora van a controlar a través de una app si hay demasiadas personas en la arena. Los runners hace bastante que están saliendo. Pero sólo se puede hacer deporte sin contacto físico con otra persona. Ya podés estar en grupos de hasta 15 personas y hacer una fiesta de casamiento de hasta 100 invitados en salones al aire libre o de hasta 50 en interiores. Bueno, acá no está muy claro lo de cumplir la distancia social. Porque ves los paradores de playa totalmente llenos. Están sentados pegados en las mesas“, describe a Clarín.
¿Un lugar que todavía permita cierto paisaje distópico en Barcelona? La Sagrada Familia. “En otro momento, en los bancos de acá enfrente o en todos lados estaba abarrotado de turistas. Hoy todavía podés estar acá sentada, tranquila. Sacás las fotos que quieras”.
¿Y el tapabocas? ¿Es parte de la nueva normalidad? Según en la nueva normalidad en la que se esté. “Nada que ver a lo que pasa en Argentina. Hasta el domingo, que acá estábamos en fase 1, nadie, yo tampoco, usaba tapabocas. Ahora, en la fase 2, es obligatorio sólo para entrar al metro y a los locales o donde no se pueda mantener la distancia. Si no, te cobran una multa de 100 euros“, cuenta.
España sigue siendo uno de los países más castigados por el coronavirus, con más de 240.00 casos confirmados y más de 27.000 personas que no sobrevivieron. Cuando termine el estado de alarma, se restablecerá la libertad de circulación total en el país, incluso para Josefina y el resto de los habitantes de Barcelona y Madrid, las dos áreas más castigadas y donde no habrá culminado todavía la desescalada.
Italia
Sol Capasso, en Lombardía.
Italia también está llena de argentinos. Fue el epicentro de la pandemia de coronavirus y bajó, por ejemplo este miércoles, a 71 y 202 nuevos contagios, la menor cifra de lo que va de semana, según informó Protección Civil. “Ya hay cierta normalidad, hay gente. Hoy seguimos atentos a decretos y ordenanzas para saber qué se puede y qué no se puede hacer porque aunque estemos en verano, se espera que haya un rebrote en invierno”, detalla Sol Capasso, una realizadora audiovisual de 34 años que desde 2009 se mudó con su novio a Lombardía y hoy dirige el Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Cremona y es presidenta de la Asociación Latinoamericana de Cremona.
¿Cómo es volver a ir a un bar? “Los bares están abiertos pero antes tuvieron que realizar una sanitización con empresas especializadas, aplicar el distanciamiento de dos metros entre las mesas y poner paneles en plexiglás para las barras y cajas. En los diarios se leen algunas noticias -apunta- que muestran a grupos de jóvenes bebiendo todos juntos. Creo que es más que nada por si esto de la reapertura sale mal y el Gobierno se quiere lavar las manos y echarle la culpa a la gente“.
¿Podría ser igual en Argentina cuando reabran? Para ella eso es incomprobable: “Creo que en Italia la gente ha sido muy prudente y lo sigue siendo. No es tan fácil hacer oídos sordos a las sirenas de ambulancias constantes, las imágenes de camiones militares llevando cuerpos y la desoladora angustia de amigos que no pudieron despedir a sus seres queridos. No quiero imaginar qué hubiera pasado en Argentina si hoy en día tuviera 235.000 casos y 33.000 muertos como los que tiene Italia”. Pero lo único que quiere “dejar en claro” es que apoya nuestra “rápida” y extensa cuarentena.
En Italia, los negocios de ropa “te dejan entrar solo con guantes y luego de que te pruebes la ropa la desinfectan con un spray especial”. Todavía no comenzaron las actividades educativas y culturales, que se prevén para la mitad de este mes. El festival de cine que dirige ya fue cancelado para este año.
Alemania
Micaela Grimoldi, en Frankfurt
¿La nueva normalidad en Alemania cumple con el cliché de que todo lo germano es estricto? Sí.
“Todo depende de cada provincia. Ahora te podés juntar afuera en grupo, si mantenés la distancia de 1,5 metro. Pero, adentro, sólo con una persona a la vez que viva en otra casa. Si estás en pareja, puede estar también sin problema”, cuenta Micaela Grimoldi, que viajó a Passau, ciudad a 200 kilómetros de Munich, en el sur de Alemania, para cursar el último año de Gerenciamiento Económico Intercultural de la Universidad del Salvador.
“Cuando los casos empezaron a subir, salió a hablar Angela Merkel, que fue tremendo porque nunca habla. Ahí se entendió que había que controlar la situación. Pero recién hace dos semanas empezaron a abrir los locales, con determinada cantidad de personas según los metros que tenga y para sentarte a tomar un café o en un restaurante tenés que llenar una declaración jurada, para que puedan ubicarte en caso de que ahí se detecte un caso de coronavirus”, detalla Micaela.
La cuarentena no fue igual de estricta. “Podías pasear y viajar a la casa de tu padres en el país, porque en general los alemanes se van a estudiar a otro lado. Eso ahora sigue así, como siguen cerradas las universidades. Por viajes en general, te recomiendan que no viajes y, si tenés que viajar y en transporte público, el tapabocas lo tenés que usar todo el tiempo. En cuarentena me acuerdo que se empezó a usar mucho después”. Un dato curioso es que cada persona carga en su responsabilidad individual las reglas que rigen en su provincia de residencia. “Ahora vine a Frankfurt a visitar a mi mejor amigo y él puede juntarse hasta con tres personas en su casa. Yo no. Yo sólo con una, con él. Queda en mí hacerlo.”
Si se habla de cuarentenas “distintas” a la de Argentina, cuando la nuestra es más a “la española” o a “la italiana”, Inglaterra, que al principio del brote optó por permitir la circulación libremente, también da la nota en cuanto a su nueva normalidad. La situación aún no está controlada, pero la reapertura comenzó antes, para darle paso.
Inglaterra
Naim Sadam, en Londres
Naim Sadan, de 29 años, que llegó a Londres justo antes de que cerraran las fronteras en nuestro país, ya está en ese proceso.
El premier británico, Boris Johnson, anunció este miércoles un alivio limitado de las restricciones en el Reino Unido en los próximos días, sobre la base de datos que indican una disminución de los contagios, así como un menor riesgo estimado de infección al aire libre. Por ejemplo, los zoológicos y parques-safari reabrirán a partir del próximo lunes, así como el autocine y lo negocios no esenciales, tras 82 días de confinamiento. Además, desde este fin de semana, los adultos que no estén en el grupo de riesgo podrán compartir el mismo ambiente con otra familia, en el ámbito de lo que se denomina “célula de respaldo”.
“Aunque antes, con muchos muertos, estaba todo abierto, el subte y transporte público tenía bastante control. Ahora no. Se puede viajar sin drama siempre que tengas tapabocas. El alcohol en gel no es algo que te exijan al entrar a un ambiente cerrado. No es una recomendación. Hoy te podés juntar en otra casa con hasta 6 personas, si mantenés la distancia. Los colegios también empezaron a abrir estas últimas semanas. Hay casi una normalidad“, cuenta Naim. Su novia iba a viajar a Inglaterra un mes después. Ahora él espera la nueva normalidad de ella. Esa que le permita salir de Argentina.
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Clarín
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