
Y va a haber relocalización de plantas con su impacto en el trabajo y la cadena de valor. Japón ha destinado US$2.000 millones para que empresas repatrien sus
fábricas. En el medio quedan secuelas. Renault anunció 14.600 despidos para un ahorro de2.000 millones de euros (US$2.250 millones), mientras que Nissan cerró una planta en Barcelona generando 3.000 nuevos desempleados, e indirectamente 23.000 personas afectadas. La cadena de valor y producción globalizada con inventarios “just-in-time” (un sistema utilizado por las empresas que garantiza la máxima eficiencia en manejo de inventarios), está quedando atrás.
Además, los cambios de hábitos post-pandemia no solo impactan en las empresas: ¿cómo siguen los consumidores? En EE.UU. quebró la principal empresa de alquileres de autos, Hertz, por la caída del turismo y el cierre de aeropuertos. Las conductas del consumidor se encuentran sujetan a la situación del empleo y de los temores de querer socializar en esta primera etapa de la apertura. En EE.UU. el ahorro de las familias aumentó 33% por esos miedos según CNBC.
Este aumento del ahorro se da en medio de subsidios del Gobierno por única vez. Lo que no está claro es si este ahorro responde a que la gente no pudo salir y no gasta o si la gente decide no gastarlo por miedo al desempleo e incertidumbre. Esa diferencia es todo en materia de recuperación económica. ¿El consumo será frágil como a la salida de la depresión o volverá a ser vigoroso? En Gran Bretaña se habla de que solo un 25% de los restaurantes sobreviviría pasada la cuarentena. En EE.UU. se especula que la mayoría de los restaurantes tendrían dificultades en seguir operativos con distanciamiento social y costosas normas de higiene, además de observarse un deseo muy reticente a salir a comer afuera: apenas el 25% piensa en salir a comer fuera de casa en menos de 30 días. Apenas 20% para ir a un shopping y 16% para ir al gimnasio, si abrieran, hecho que ya está ocurriendo en varios Estados.
La ayuda de los bancos centrales inyectando dinero y del fisco, poniendo efectivo en los bolsillos de los consumidores, seguirá a corto plazo. En EE.UU. las personas que ganan US$75.000 o menos recibirán pagos directos de US$1.200 cada una. Las parejas casadas con ingresos familiares de hasta US$150.000 recibirán hasta US$2.400 y otros US$500 adicionales por cada hijo. Se expanden los beneficios por desempleo para los afectados por el coronavirus o quienes hayan sido despedidos durante la crisis disponiendo de US$250.000 millones para ayudas en este sector.Por otro lado hay un programa de US$500.000 millones en préstamos para pequeños negocios y hasta US$50.000 millones en créditos para las aerolíneas y sus empleados, y US$100.000 milones para hospitales y otros centros sanitarios para suplir la falta de equipos médicos.
También Europa se encuentra al rescate: se pedirán prestado 750.000 millones de euros (US$826.500 millones) para gastos directos, subsidios y ofrecer préstamos con plazos de devolución entre 2028 y 2058.
En síntesis, el dato clave que definirá la velocidad de la recuperación es la conducta del consumidor. Y todo esto asumiendo que no habrá una recaída de casos luego de la ola de protestas que estamos viendo en Estados Unidos y Europa.
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