
La nueva grieta que se ha instalado en la sociedad argentina está bastante vinculada a la grieta anterior, pero en este caso aparece focalizada en el coronavirus. De un lado están
los que ya están hartos de la cuarentena y aseguran que hay que poner el ojo en la economía de una buena vez. Del otro, están los que defienden la cuarentena a rajatabla, dejando en un segundo nivel de prioridad los daños en el bolsillo de la gente. Como siempre, también están los denominados “Corea del Centro”, que tratan de hacer equilibrio entre ambas posturas.
Los que defienden la cuarentena récord, que ahora ha quedada prácticamente circunscripta a la zona metropolitana, aseguran que de esta manera se ha logrado mantener a raya la cantidad de muertos. Tres meses después de declarada la pandemia local, la Argentina recién ha traspasado la marca de las 600 muertes, con 20.197 infectados.
De esta manera, con la cuarentena estricta se ha conseguido que las muertes representaran el 3% del total de casos del país. Para hacer una comparación con el promedio mundial, donde hay países con cuarentenas más o menos estrictas, el porcentaje de muertos ha sido hasta ahora del 5,84%. Si aplicáramos esa proporción a los casos de la Argentina, ahora habría en el país casi el doble de muertos: 1.185.
Sin embargo, sería incorrecto afirmar que con una cuarentena más relajada la cantidad de casos se hubiera mantenido como ahora. Es decir, la cantidad de casos hubiera crecido de manera más exponencial y entonces la cifra de muertos también se habría disparado.
Si ponemos como ejemplo a Brasil como país en el que no se ha dispuesto una cuarentena orgánica, allí la cantidad de muertos hoy representa 1 cada 6.176 habitantes (en total tienen 34 mil muertos sobre 210 millones de brasileños). Si esa ecuación se trasladara al tamaño de la población argentina, el número de muertos en el país hoy sería de 7.124.
Para seguir siempre con países de la región, en los que la pandemia aterrizó prácticamente al mismo tiempo, el caso de Chile puede ser otro ejemplo para comparar. Allí hubo cuarentena, pero no tan estricta como en la Argentina. Tuvieron 1.448 muertos sobre un total de 19 millones de habitantes. Eso es 1 muerto cada 13.121 personas, lo que aplicado a nuestro país hubiera representado al día de hoy 3.353 muertes.
Un caso paradigmático para comparar es Colombia. Cuando recién comenzaba la cuarentena en la Argentina, las cifras de contagiados y de muertos con aquel país eran parejas. Y lo fueron durante varias semanas. Hasta que las cifras colombianas empezaron a despegar. Hoy suman allá 1.087 muertos sobre un total de 48 millones de habitantes. Esto significa 1 muertos cada 44.158 habitantes, lo que en la Argentina sería el equivalente a 996 muertos.
Uruguay es un caso aparte, porque tiene apenas 3 millones de habitantes, la misma cantidad de vive sólo en la ciudad de Buenos Aires. En Montevideo hay poco más de un millón de habitantes. Con esos niveles de población, el país vecino pudo “darse el lujo” de tener una cuarentena más light sin sufrir las consecuencias (cuentan apenas 25 muertos), algo parecido a lo que ahora está ocurriendo en muchas provincias argentinas.
El relajo indiscriminado de la cuarentena puede tener efectos nocivos por dos vías diferentes. Por un lado en la cantidad de nuevos contagios que se producen. Por otro, en que cuando esas medidas dejan a las poblaciones más vulnerables expuestas se eleva automáticamente la cantidad de muertos. Eso satura los sistemas de salud, lo que a su vez retroalimenta la bola de decesos cuando los que deben ser internados no pueden ser atendidos para poder recuperarse.
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