
Las recientes limitaciones para acceder a los dólares oficiales causó preocupación en el mundo empresario, en especial las industrias que dependen de insumos importados para producir. “El 82% de las importaciones
en 2019 fueron de bienes de capital, bienes intermedios, piezas y accesorios y combustible. La falta del acceso a divisas para financiar la producción podría potenciar la contracción de la economía”, dice un documento interno de la UIA en donde se analiza el impacto del nuevo súper cepo establecido por el Banco Central con el objetivo de controlar el tipo de cambio y proteger las reservas.
El informe lleva por título “Análisis sobre el impacto de la Comunicación A 7030 del BCRA en el sector productivo”. Alude a las nuevas exigencias para importar insumos y maquinaria al precio del dólar oficial. Ahora, las compañías usen sus dólares depositados en el exterior antes que solicitarlos en el Central. Y las que no los tengan, quedan supeditadas a una eventual autorización del organismo que comanda Miguel Pesce. Una fuente de la cámara empresaria confió que dialogaron durante todo el fin de semana con funcionarios del Central para tratar de resolver la situación. “La mayoría de las cámaras empresarias manifestaron su preocupación porque esto afecta a todos los sectores“, se lamentó.
El documento interno de la UIA, al que tuvo acceso Clarín en exclusiva, describe tres tipos dificultades centrales por las trabas a la compra de dólares. “Dada la coyuntura argentina de la última década, en múltiples casos a las empresas nacionales se les exige el pago anticipado de la importación, y este acceso sería limitado”, señalan. En segundo lugar, explican que “no existe necesariamente una relación lineal entre las importaciones y las divisas solicitadas. Una porción de las divisas solicitadas en 2020 fue para cancelar deudas por importaciones del año previo”. Y por último, la regulación también entorpece a las empresas exportadoras “y que tienen cobros permanentes del exterior”.
El primer punto alude a las periódicas restricciones para comprar dólares de los últimos años. Eso encareció el financiamiento, un mecanismo habitual para muchas industrias para abastecerse de insumos y componentes para producir. Algo que luego se traslada a los precios. En líneas generales, la importación de bienes intermedios se cancela entre 90 y 180 días después de efectuada la compra. Eso le permite a las empresas manufactureras de elaborar los productos, despacharlos al mercado y de cobrar para afrontar los pagos adeudados. En los últimos años, ese crédito se encareció por el “riesgo argentino” y hasta llegó a cortarse.
La UIA alerta que en el contexto actual, “el otro riesgo es que las compañías comiencen a tomar el CCL como valor de referencia para la ecuación de costos generando presión sobre los precios”. Es decir, que las empresas trasladen a precios el valor de los dólares alternativos y no el tipo de cambio oficial. Con otro agregado: “La falta de insumos críticos generará presiones adicionales de precios y posible escasez de la producción local”.
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