
Alguno pensará que una tertulia literaria es cosa del siglo XIX, otros que, de existir, será un lugar donde, bajo la presidencia de un sumo sacerdote, los fieles seguidores escucharán con devoción
cómo pontifica y arremete contra tirios y troyanos, algunos acertarán, y no van mal encaminados, si piensan que algo hay de esos programas de televisión en los que los invitados se tiran cuchillos unos a otros a ver quién es el mejor. Tampoco se equivocarán los que crean que las tertulias son una mezcla de un tiempo pasado, un tiempo de ceremonia y un tiempo de ajuste de cuentas. Oliver es una de las tertulias literarias que lleva en activo desde su institución a comienzos de los años 80. Fundada en Oviedo por José Luis García Martín y Víctor Botas originalmente tuvo su sede en el Café Oliver, que le dio nombre. Después en otros como el Yuppi o el Savanna, que es el actual. Cuando se fundó gobernaba Adolfo Suárez, existía la URSS y se crearon los premios «Príncipe de Asturias». La tertulia se celebra los viernes y ha tenido lugar en diversas ciudades como Nueva York, donde uno acudió por prime ra vez hace ya más de veinte años, a su primer encuentro. Han pasado generaciones de escritores y artistas que han dejado testimonio escrito y plástico. La tertulia cuenta con una destacada lista de nombres «propios» que comenzaron a la sombra de García Martín. Todos gozan de una excelente salud poética y algunos hasta han llegado a matar al padre: Xuan Bello, Lorenzo Oliván, José Luis Piquero, Javier Almuzara, Pelayo Fueyo, Marcos Tramón y jóvenes que comienzan como Pablo Núñez y Rodrigo Olay. Gracias a las nuevas tecnologías, a las siete en punto (una de la tarde en Brooklyn) empiezan a aparecer rostros en la pantalla del ordenador o de la tableta o incluso del móvil y ahí está García Martín amurallado entre libros saludando a tertulianos que llegan desde Barcelona, Oslo, Punta Umbría, La Plata, Nueva York, León y Asturias. Cuarenta años de tertulia y setenta de vida. Felicidades.
FUENTE DIARIO ABC:
