
El Legislativo chino ha aprobado este jueves la polémica ley de seguridad nacional para Hong Kong , con la que quiere poner fin a las protestas que han sacudido al
Cuando las pantallas gigantes en el salón principal del Gran Palacio del Pueblo de Pekín mostraron el resultado de la votación, los delegados irrumpieron en aplausos para dar la bienvenida a un resultado que abre una nueva etapa en el futuro del territorio autónomo.
Ahora corresponderá al Comité Permanente de la ANP el pergeñar, en consultas con las autoridades hongkonesas, los detalles de la la legislación.
La nueva ley buscará “impedir, detener y castigar” cualquier conducta que “ponga en grave peligro la seguridad nacional, como el separatismo, la subversión de los poderes del Estado o la organización y ejecución de actividades terroristas, así como actividades de fuerzas extranjeras que interfieran en los asuntos” de Hong Kong
Su artículo 4 es uno de los más polémicos, al abrir el camino a que la Policía secreta china pueda operar oficialmente en el territorio autónomo: los “órganos del Gobierno Popular Central relevantes para la protección de la seguridad nacional” podrán establecer sedes en la antigua colonia y llevar a cabo actividades allí.
La medida, que ha recibido el respaldo del gobierno autónomo, ha recibido la condena de las organizaciones pro derechos humanos y ha precipitado una declaración de Estados Unidos en la que niega que Hong Kong siga disponiendo de autonomía.
La certificación del secretario de Estado, Mike Pompeo implica la voluntad de Washington de poner fin o limitar dramáticamente sus relaciones comerciales especiales con el territorio. Eso supondría un duro golpe para Hong Kong y un severo castigo a China, para la que la ciudad supone un importante puente de transacciones con el exterior.
Una certificación del Departamento de Estado de EE UU constituye una recomendación, pero carece de efectos reales hasta que el Gobierno apruebe acciones concretas. Muchos analistas esperan que, tras la promulgación de la ley este jueves, la Administración Trump imponga a las exportaciones de Hong Kong los mismos aranceles que gravan a los productos de China. Pompeo, advirtió hace casi una semana de que “cualquier intento de imponer una legislación draconiana de seguridad nacional en Hong Kong sería inconsistente con las promesas de Pekín, y afectaría a los intereses estadounidenses” en el territorio autónomo.
China asegura que la legislación afectará a un “pequeño número de personas” y no perjudicará las libertades individuales ni el funcionamiento de las empresas extranjeras. Al contrario, asegura, lo beneficiará, al mejorar la seguridad en la antigua colonia.
La nueva norma quedará inscrita en un anexo de la Ley Básica, la miniconstitución hongkonesa, lo que permitirá a China pasar por encima del parlamento autónomo, al que según los procedimientos ordinarios correspondería presentar y aprobar la medida.
La Ley Básica prevé el desarrollo de una ley de Seguridad Nacional, aunque en un primer intento, en 2003, las protestas ciudadanas, que congregaron a medio millón de personas, obligaron a archivar aquel proyecto de ley. Desde las manifestaciones del año pasado, Pekín había insistido con cada vez mayor fuerza en la necesidad de que Hong Kong tuviera esa medida.