

Las tensiones han vuelto
A lo largo del día, grupos variopintos de ciudadanos ―oficinistas, jubilados con camiseta negra, jóvenes― se habían congregado a centenares para corear lemas contra China y contra el proyecto de ley a punto de aprobarse y que sus críticos temen que limite el régimen de libertades que Pekín debe garantizar hasta 2047, bajo el principio “Un País, Dos Sistemas” que China y el Reino Unido pactaron para el regreso de la antigua colonia a soberanía china en 1997.
Grupos de manifestantes habían llamado a concentrarse desde primera hora en torno al Legislativo autónomo, el Legco, aunque la fuerte presencia policial pareció disuadir a la mayoría. En la sede del Parlamento se debatía por segunda vez un polémico proyecto de ley para proteger el himno nacional chino, una de las medidas que han soliviantado a los ciudadanos que reclaman reformas democráticas y denuncian la erosión del régimen de libertades ―inexistentes en el resto de China― de que disfruta la antigua colonia británica.
El proyecto de ley prevé condenas de hasta tres años de cárcel y multas de hasta 50.000 dólares hongkoneses (8.500 euros) para aquellos que muestren comportamientos poco respetuosos hacia el himno chino. Eso castigará, entre otras cosas, las enormes pitadas con las que se recibe esa música al comienzo de un partido internacional de fútbol que se dispute en el territorio. La medida obligará también a los alumnos de primaria a aprender la melodía y la letra, así como la historia en torno a esa composición.
Salvo sorpresas, y dado que los legisladores prochinos disfrutan de mayoría en el Legco ―solo una parte de los escaños se elige por mayoría de sufragios ciudadanos en las elecciones legislativas―, el proyecto de ley se aprobará en la votación prevista la semana próxima. Para ser precisos, el 4 de junio, el aniversario de la matanza de Tiananmen.
Este jueves, el Legislativo chino tiene previsto también aprobar una ley de Seguridad Nacional para Hong Kong que sus críticos temen que signifique, en la práctica, el fin de “Un País, Dos Sistemas”. La legislación prevé “impedir, detener y castigar” las actividades “terroristas”, “independentistas”, que conduzcan a la “subversión de los poderes del Estado” o que se deban a “injerencia extranjera”. Abre el camino también a que la Policía secreta china pueda operar oficialmente en el territorio autónomo.
Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros, han expresado su preocupación por esa nueva norma y las consecuencias que pueda acarrear para este centro financiero internacional. China sostiene que afectará a un pequeño número de personas y no tendrá ningún impacto para el funcionamiento de las empresas.
