
Marcos Bazán (36) fue condenado por el femicidio de Anahí Benítez, violada y asesinada en Lomas de Zamora en agosto de 2017. El fallo se conoció este mediodía en una audiencia que
tuvo al único acusado conectado a través de videollamada desde el penal de Olmos. De todos modos, el 2 de junio se conocerán dos datos claves: en monto de la pena y los argumentos del fallo.
La mamá de Anahí Benítez, Silvia Pérez Vilor, llegó alrededor de las 11 a los Tribunales de Lomas de Zamora. En la puerta, una manifestación se organizó para reclamar por la apertura de una nueva investigación para continuar buscando a otros posibles responsables.
Los cuestionamientos atravesaron la investigación y el juicio por el femicidio de Anahí. Lejos parece estar la certeza de que este veredicto sea suficiente o de que pudiera significar algo parecido al alivio para la familia de la joven, asesinada en agosto de 2017.
El único imputado que llegó a esta instancia conoció la decisión de los jueces Roberto Conti, Elisa López Moyano y Roberto Lugones, desde el penal de Olmos, donde está detenido hace casi tres años.
El juicio empezó el 17 de febrero con dos imputados: Marcos Bazán y Marcelo Villalba (44) en el banquillo de los acusados. Hubo unas 12 audiencias, más de cien testigos y un parate 57 días por medidas de prevención vinculadas a evitar la propagación del coronavirus.
Alegatos en el juicio por el femicidio de Anahí Benítez en los Tribunales de Lomas de Zamora. Marcos Bazán, por videollamada, desde el penal de Olmos.
Todo cambió a los pocos días cuando una pericia médica y una junta de psicólogos y psiquiatras determinó que Villalba no estaba en condiciones psíquicas de enfrentar el juicio.
Fue diagnosticado con una psicosis -advirtieron- y, por la situación de encierro, no habría recibido el tratamiento adecuado perdiendo su capacidad cognitiva para “ejercer su derecho a la defensa”.
Así Bazán se convirtió en el único juzgado por crimen en medio de varios cuestionamientos a su imputación.
Lo cierto es que las pruebas más fuertes eran las que vinculaban a Villalba con el femicidio. Él tenía el celular de Anahí y se lo entregó a uno de sus hijos. Primero lo señalaron por encubrimiento pero poco después y ADN mediante todo cambió: Villalba había violado a Anahí, se comprobó.
“No estaba solo”, dijo en la indagatoria pero se negó ampliar su declaración. Entonces esa se convirtió en la primera duda que atravesó el expediente, también el juicio.
¿Con quién estaba Villalba? ¿Cuántas personas participaron del crimen de Anahí? Para la fiscal de instrucción y para Hugo Daniel Carrión, que llevó adelante la acusación en el juicio, hay indicios suficientes para vincular a Bazán con los hechos.
Son varios elementos los que complican a Bazán, lo que no está del todo claro es por qué actuaría junto a Villalba si no hubo pruebas concretas de que se hubieran conocido.
En las primeras audiencias por el femicidio de Anahí Benítez, Villalba (chomba gris) estaba presente junto a Bazán. (Luciano Thieberger).
Para el abogado representante de la querella, Guillermo Bernard Krizan, hay más de una docena de indicios que señalan el vínculo de Bazán con la adolescente y su presencia en la casa. “Las evidencias permiten reconstruir el contexto, hay indicios graves, precisos y concordantes”, remarcó en su alegato, en el que pidió para el acusado la pena máxima.
El fiscal Hugo Daniel Carrión, en el mismo sentido, dijo que “algunos (de los indicios) podrían ser considerados prueba semidirecta” y que “dan por probada la hipótesis de la fiscalía”.
Bazán fue acusado de coautor o, como alternativa, de partícipe necesario en los delitos de “privación ilegal de la libertad agravada, homicidio agravado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género”, y partícipe necesario de “abuso sexual agravado”.
Ni Bazán, en ninguna de sus declaraciones, ni su defensa pudieron plantear una hipótesis alternativa y quedaron enredados en una serie de excusas para desacreditar cada una de las pruebas. Algo que no hizo más que sumar sospechas contra él.
Bazán tuvo tres abogados, un defensor oficial, uno particular y, por último, transitó el juicio de la mano de María del Rosario Fernández y Eduardo Soarez, representantes de la asociación La Gremial de Abogados y vinculados a causas de derechos humanos.
Desde un primer momento organizaciones sociales apoyaron una campaña por la liberación de Marcos Bazán, a quien consideraron como un “perejil” acusado injustamente. Denunciaron que el acusado fue víctima de “una causa armada” y que no hay pruebas de rigor científico que lo vinculen con el hecho.
Anahí Benítez salió de su casa el 29 de julio 2017. “Voy a caminar”, dijo. Y nunca más volvió. Su cuerpo fue encontrado después de seis días de búsqueda. Según las pericias habría estado viva y -sospechan- retenida contra su voluntad.
A los seis días la encontraron pero ya estaba muerta. Estaba semi enterrada, con lesiones cortantes y golpes en la cabeza, la habían escondida en la Reserva Natural Santa Catalina, de Lomas de Zamora. La asfixiaron, había restos de psicofármacos en su cuerpo y signos de que fue víctima de un abuso sexual.
GL
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