
La finlandesa Jutta Urpilainen (Lapua, 44 años), desembarcó en Bruselas como una de las representantes de la Europa septentrional, pero sus lazos con Latinoamérica se hunden en lo personal. Es madre
“En un momento en que toda la atención está centrada en el combate contra la covid-19, no podemos mirar a otro lado en las necesidades de millones de refugiados y migrantes venezolanos”, afirma por vía telefónica. La primera mujer en acceder al cargo de comisaria en su país adelanta que Bruselas aportará 144 millones de euros en la conferencia de donantes de esta tarde. Su destino no será solo Colombia, Perú, Ecuador o Chile, los principales países de acogida. También llegará a Venezuela. “Los venezolanos que no se han marchado libran un combate diario por sobrevivir. Las recientes estimaciones del programa mundial de alimentos hablan de que 9,3 millones sufren inseguridad alimentaria. Es mucha gente. Y a eso se suman los cortes en el suministro de electricidad, gas y agua”.
Urpilainen se sabe las cifras de la emergencia venezolana. Pero el contagio a Estados vecinos es un hecho. Como se encarga de recordar, en 2015 había 123.000 migrantes y refugiados, y su número se ha disparado hasta alcanzar los 5,1 millones en abril de este año. “Las millones de personas que dejan el país tienen muchos problemas en su travesía. Algunos caminan hasta 4.500 kilómetros sin saber de verdad dónde acabarán y si encontrarán un futuro mejor para sus familias”.
Antaño ministra de Finanzas finlandesa, Urpilainen, del Partido Socialdemócrata de Finlandia, era conocida por haber amenazado con sacar a su país del euro en plena crisis de la deuda soberana y haber pedido garantías a Grecia y España para participar en su rescate. Ahora está en el bando de los que buscan recaudar fondos a toda costa para paliar las consecuencias de la crisis. “El éxodo está cambiando el rostro de Latinoamérica y el Caribe. Su impacto es innegable”, lamenta. La comisaria teme que haya retrocesos en la región que tiren por tierra progresos como los derivados del proceso de paz en Colombia. “La preocupación es que se cree un ambiente de inseguridad donde crezca la polarización social y la intolerancia hacia los migrantes”, advierte.
Bruselas busca cambiar la percepción de los migrantes venezolanos en los países de acogida, donde ya se han producido brotes xenófobos. “Necesitamos convencer a los ciudadanos de Colombia, Ecuador o Perú de que ellos no sufren por culpa de los migrantes. La pregunta de cómo integrarlos es una gran discusión que trasciende fronteras. Es global. Pero debemos apoyar también a los países que se están responsabilizando de los migrantes para que sus ciudadanos no sientan que estén quitándoles nada”.
Ese será uno de los objetivos de los fondos recabados en la conferencia de donantes. Todavía no se conoce el montante total que podrán reunir los más de cuarenta países que realizarán aportaciones, aunque fuentes cercanas al acto calculan que la cantidad rondará los 1.000 millones de euros. Con el epicentro de la emergencia sanitaria saltando de Europa a América Latina, la ONU ha alertado del rápido deterioro de la situación de los migrantes. Como explica Urpilainen, la pandemia “ha profundizado en los problemas de una región donde ya existía una gran desigualdad”.
