

El eje franco-alemán exhibe este lunes nueva tracción: va al
La iniciativa común se extenderá a los dominios de la salud, la recuperación económica, la transición ecológica y digital y la soberanía industrial, según la presidencia francesa. Fuentes del Elíseo aseguraban hace solo unos días que hay un “verdadero trabajo de convergencia con Alemania” en los preparativos para un plan europeo de relanzamiento de la economía. “En las próximas semanas podemos tener una solución ambiciosa dentro del presupuesto europeo”, confiaron las fuentes en un encuentro con periodistas en París.
El plan económico pospandemia se encuentra aún en fase de gestación, después de que el mes pasado los Estados Miembros dieran luz verde a la Comisión para presentar las directrices, que no acaban de llegar. A finales de mayo, está previsto que Bruselas presente un plan capaz de salvar las diferencias que se acumulan entre el norte, el sur y el este de Europa sobre cómo debe ser financiada la reconstrucción. El fondo europeo, que podría acabar movilizando más de un billón de euros, contará con subsidios y con créditos para los países más afectados por la pandemia.
Se prevé que París y Berlín impulsen este lunes la cohesión europea y el esfuerzo común con vistas a allanar el camino en la cristalización de un plan que ha despertado sensibilidades enfrentadas entre los socios de la Unión. Con esto, Francia y Alemania aparcan formalmente el enfriamiento surgido en los últimos años en sendas capitales europeas en torno al ritmo y la profundidad de las necesarias reformas que arrastra la Unión.
De hecho, en las últimas semanas, los dos países ya han hecho frente común para servir de puente entre las posiciones más distantes –Holanda en el norte e Italia al sur–. Francia ha sido además uno de los grandes defensores de un gran fondo de reconstrucción que reclama también España y de una deuda común europea a devolver, como mínimo, a un larguísimo plazo.
Las dos claves que Francia repite en prácticamente todos los foros son los conceptos de soberanía y solidaridad. Soberanía —tanto nacional como europea— en sectores identificados desde el inicio de esta crisis sanitaria como fundamentales como son los medicamentos o incluso la producción de mascarillas (donde Francia quiere alcanzar la soberanía plena antes de que acabe el año) y también en algunas industrias hasta ahora deslocalizadas. Y solidaridad desde la idea de que de esta no saldrán los países europeos solos sino solo si arriman el hombro.