
“Trasládase desde la Embajada de la República en la República Italiana al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto al Embajador Extraordinario y Plenipotenciario Arnaldo Tomás Ferrari“, destaca este miércoles
el Boletín Oficial, que viene recargado de confirmaciones en embajadas extranjeras y de órdenes de regreso para los diplomáticos de la era de Mauricio Macri.
La vuelta de Ferrari, anticipada por Clarín hace unos días, llama la atención por varias razones. Primero, porque uno de los aspirantes a sucederlo -en la primera línea de varios candidatos- es el dirigente peronista Gabriel Mariotto, ex vicegobernador de Daniel Scioli en Buenos Aires, ex director de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), quien debería sortear el “perdón” de la superpoderosa vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner porque fue de los pocos ultra k autocríticos con la polémica forma en que se realizó ley de medios en la Argentina. Hay otros candidatos. Uno de ellos es Roberto Carlés, el abogado a quien la ex presidente propuso para ocupar la vacante que dejó Eugenio Raúl Zaffaroni en la Corte Suprema, y hay también diplomáticos que pidieron ese destino.
Nada quieren confirmar desde Cancillería. Italia es una sede más que importante para Alberto Fernández, debido a la buena relación que tejió con el premier Giuseppe Conte, a quien vio en enero y con quien habla por teléfono. Además, en Roma está el Vaticano, cuyo jefe de Estado hoy es el Papa argentino Francisco. De nada le sirvió a Ferrari que desde el Gobierno le dieran señales de continuidad durante el viaje del presidente a Europa. La comunidad de argentinos que viven allá habló mal de él ante el presidente, y tampoco sería buena su relación con otra funcionaria de la embajada cuya hermana trabaja en la jefatura de Gabinete en la Casa Rosada.
Este miércoles la Cancillería era un racimo de especulaciones, porque se volvió a hablar del posible reemplazo del vicecanciller Pablo Tettamanti, y de un eventual destino en el exterior para él, como la embajada en Londres, adonde también fue postulado el hoy embajador en Cuba, Javier Figueroa.
Pero en el terreno de lo cierto, el Boletín Oficial publicó varios decretos que llevan la firma del presidente, del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y del canciller Solá.
Por empezar, se oficializó la designación del ultrakirchnerista Carlos Raimundi como embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), en cuyos debates se muestra un ferviente defensor del chavismo. Y por otro lado, el ex diputado Fernando “Pino” Solanas fue reconfirmado ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que tiene sede en Francia. También se formalizaron las designaciones de Rodolfo Hugo Gil como embajador en Portugal y de Mariano Kestelboim ante la Representación Permanente de la República para Mercosur y Aladi.
Todos comenzarán a recibir el sueldo correspondiente a sus respectivos cargos, porque el Boletín Oficial es lo que determina el paso final para un nombramiento, aunque los que son embajadores políticos deben pasar antes por la aprobación del Senado.
En los últimos días, las partidas a destinos fueron frenadas hasta tanto se alivie la situación de la pandemia. Le ocurrió al ex gobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri, que debió frenar su viaje del martes a Israel; y al ex canciller Rafael Bielsa, que el sábado pasado se iba a Chile. Ya están re confirmados también Alberto Iribarne (Uruguay); Alfredo Atanasof (Bulgaria), Carlos Tomada (México). También algunos diplomáticos están en espera para ir a destino: Luis María Kreckler, confirmado embajador ante China, sigue hace semanas en su puesto como embajador en Suiza. María del Carmen Squeff, que sigue en Buenos Aires pese a ser la designada embajadora ante las Naciones Unidas en Nueva York, al igual que Federico Villegas Beltrán, en organismos internacionales en Ginebra.
Este miércoles se ordenó el traslado del embajador en Bélgica Pablo Grinspun a la representación ante la Unión Europea, clave para la Argentina. Fernando del Solar Dorrego fue nombrado embajador en la Mancomunidad de las Bahamas “sin perjuicio de sus actuales funciones” como embajador de Jamaica; y Luis Bellando -cuyo nombramiento en el Vaticano se frustró- fue trasladado desde la embajada de Angola a la de Costa Rica.
Además, se designó Representante Especial para la Promoción del Intercambio Comercial entre Argentina y Brasil a Rafael Perelmiter, contador de Daniel Scioli, y su mentado “cerebro económico”. Lo curioso es que el decreto de confirmación de Scioli como embajador en Brasilia aún no salió.
Otro decreto de este miércoles dispuso la vuelta del radical Daniel Chuburu desde la India; y de Alberto Trueba, quien estaba en la embajada de Bulgaria, adonde va Atanasof.
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