
El empleo del método del «pooling» o agrupamiento de muestras no es novedoso; de hecho, el ejército de Estados Unidos ya lo aplicó en el pasado para el diagnóstico de sífilis y
se ha empleado en estudios de VIH o malaria. Pero desde el área sanitaria de Vigo aseguran que lo «pionero» de su proyecto radica en su enfoque: aplicar una sola PCR a colectivos con el objetivo de «garantizar que en un entorno no esté circulando» el SARS-CoV2. «Seleccionar áreas especialmente delicadas no para detectar si hay virus, sino para mantenerlas libres del virus», explicaba este lunes el doctor Benito Regueiro, jefe del servicio de microbiología del área sanitaria de Vigo, donde desde hace semanas se trabaja en esta iniciativa. Como explicó el gerente del área viguesa, Julio García Comesaña, ante la fase de desescalada la idea es centrarse en tres sectores: profesionales sanitarios; usuarios y trabajadores de residencias; y empresas y áreas industriales. Lo que ofrece el «pooling» es, ante todo, rapidez: con una PCR se puede analizar a una veintena de personas que trabajan juntas; si el resultado es negativo, se habrían ahorrado una cantidad significativa de pruebas frente al rastreo individualizado. En caso de dar positivo, se rastrearía al sujeto o sujetos contagiado o contagiados de coronavirus. La premisa es que esas tres áreas con «valor estratégico» se sometan a controles periódicos para asegurar que «la circulación» del coronavirus «sea prácticamente nula», apuntó Regueiro, quien aseguró que se multiplicará por 20 la capacidad de detección, con una fiabilidad por encima del 95%. El proyecto, que se activó tras la propuesta lanzada desde la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad de Vigo, había sido avanzado la semana pasada por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante una comparecencia en el Parlamento autonómico. El mandatario gallego apuntaba que la novedosa propuesta, que sería próximamente recogida en una prestigiosa publicación científica, situará a Galicia a la vanguardia no solo nacional, sino incluso europea, aventuraba entonces Feijóo. Logística Los responsables del proyecto admiten que uno de sus grandes «retos» pasa por la logística de lograr que el personal de las áreas seleccionadas se sometan a pruebas periódicas -se inclinan por la «autotoma»- y estas lleguen con rapidez a los laboratorios, para «en unas horas» advertir posibles positivos y aislarlos. La Fundación Amancio Ortega ha donado los 175.000 euros con los que se instalará el robot que en el plazo de un mes permitirá trabajar a pleno rendimiento en este avance pionero contra el Covid-19.
FUENTE DIARIO ABC: