
Lunes. Primer día de la fase 1 de la desescalada. Las terrazas se convierten en las grandes protagonistas. Algunos clientes se cubren con mascarillas, otros presciden de este elemento de protección. Unos
guardan las distancias requeridas, otros se desenvuelven en un clima que recuerda a tiempos anteriores a la pandemia de coronavirus. A la vista de ciertos comportamientos, Ayuntamientos como el de La Coruña y Vigo lanzaron este martes las primeras advertencias. «La situación observada ayer [por el lunes] en algunas terrazas de la ciudad no responde al espíritu de la instrucción pública que presentó la semana pasada para garantizar el distanciamiento social y la salud en estos elementos de mobiliario», se apuntó desde el consistorio herculino en un comunicado. La concejalía de Urbanismo hizo hincapié en que «todas las medidas que se toman al respecto se realizan en beneficio del sector hostelero» y que «son acordes a lo que permite el Gobierno central con el fin de frenar la pandemia». En esa línea, desde María Pita se quiso recordar «a la ciudadanía la importancia de no relajarse en esta fase de desescalada y de guardar la distancia social porque, de no hacerlo, podríamos dar un paso en falso y volver atrás». El concejal de Urbanismo, Juan Díaz Villoslada, refrescó la memoria: salvo en una serie de espacios donde se permitirá incrementar la superficie destinada a terraza, «el número de mesas se limita al 50% del número total de mesas que ya tenían autorizadas previamente». El Ayuntamiento coruñés remarcó que «velará porque se cumplan las normas (…), con el fin de que se pueda seguir moviendo la economía en los locales de hostelería y de que los vecinos acudan» a las terrazas «con garantías de seguridad y salubridad». La empresa propietaria de dos locales en la céntrica plaza de Vigo anunció que «ante la irresponsable actitud de una minoría y como medida extraordinaria de concienciación social (…), hemos decidido cerrar nuestros establecimientos hasta próximo aviso». Sentido común En Vigo, su alcalde, Abel Caballero, fue claro: «Si nosotros viésemos que el sentido común y la distancia social no aparecen, entonces la Policía empezaría a multar». El lunes, explicó, los agentes se limitaron a informar, sin sancionar. «Confío mucho en la ciudad, confio mucho en no tener que acudir a medidas coercitivas», afirmó el regidor olívico, quien en su comparecencia matinal reconoció: «Ignoro si hubo incumplimientos». De producirse, «entonces sí, las sanciones tendrían que imponerse, lamentablemente y lo sentimos mucho, pero la norma se tiene que respetar, porque está en juego la vida». Caballero comentó que, en un paseo con su mujer el lunes, constató que «hubo mucha afluencia» y que «aquello estaba bien», pero que aún no había sido informado de posibles incidencias. En cualquier caso, sí hizo referencia a que «pasó en algún sitio que la terraza ocupó toda la acera y los peatones tenían que bajarse a la calzada. No es posible», advirtió el primer edil vigués. «Vamos a ayudar todo lo que podamos, vamos a sguir apoyando y auxiliando» a la hostelería, indicó, «pero los peatones son prioritarios, la gente caminando por las aceras son la prioridad», subrayó.
FUENTE DIARIO ABC: