
«Nunca participará en un atentado terrorista, pero sí paga para que otros lo cometan, o envía donde sea necesario el material para hacerlo posible… No es, por tanto, un financiador al uso
de Daesh que utiliza remesadoras, pero que finalmente no tiene conocimiento exacto de en qué se va a emplear su dinero. Ataul Haque (bangladesí, 37 años) sí lo sabía y siguió adelante, lo que le da un plus de peligrosidad». La reflexión la hacen fuentes de la Comisaría General de Información de la Policía, artífice de que este individuo, de perfil social llamativamente bajo, introvertido, reservado y muy poco amigo de mostrar sus emociones, haya sido condenado por la Audiencia Nacional a 7 años por financiación del terrorismo, una pena inusualmente alta para este tipo de delito. Eso sí, en contra del criterio de la Fiscalía, la Sala no ve pruebas suficientes para condenarle por colaboración o pertenencia a organización terrorista, lo que podría ser, eventualmente, objeto de recurso ante el Supremo. El 22 de septiembre de 2017, agentes especializados en la lucha contra el terrorismo detenían en Mérida a Ataul Haque. La Policía se había fijado en él ya en 2015, cuando vino a vivir a España con su segunda mujer, Ana María González, convertida al Islam poco antes de conocerlo. Ataul era hermano de Siful Sujan, abatido por Estados Unidos el 10 de diciembre de ese año en un ataque selectivo perpetrado con drones en Raqqa (Siria). Estaba considerado por los servicios de Inteligencia norteamericanos como el jefe del «aparato tecnológico» de Daesh. Además, los dos hermanos habían trabajado juntos hasta 2014 en las empresas de tecnología que creó Siful en el Reino Unido, en concreto en Cardiff (País de Gales). Pero ese año las autoridades británicas le retiraron el permiso de residencia. Decidieron no cerrar las sociedades, que quedaron a cargo de un hombre de su confianza, Abdul Samad, pero ambos regresaron a Bangladesh con sus familias.A pesar del cúmulo de indicios, la Sala no ve probado su pertenencia a Estado Islámico Siful apenas estuvo un par de semanas, pues decidió viajar a Siria con su mujer, sus hijos y su sobrino, primer vástago de su hermano Ataul, que tuvo con su primera mujer, que falleció. Desde entonces se integró en las filas de Estado Islámico. El tercer elemento que hacía a Ataul Haque objetivo de la Policía eran unas transferencias por un valor próximo a los 8.000 dólares que hizo entre marzo y mayo de 2015, para las que utilizó sus empresas británicas. El beneficiario era un estadounidense de origen egipcio y residente en Baltimore, identificado como Mohamed Elshinawy. Ese dinero, según las investigaciones del FBI y de los servicios policiales británicos, iba a ser utilizado para cometer un atentado. «Tomar la decisión de enviar dinero a Estados Unidos para que se cometa un atentado terrorista en ese país solo se puede explicar porque quien lo hace está muy radicalizado y es capaz de cualquier cosa, o bien porque tiene una posición relevante dentro de Daesh y cree tener la capacidad de hacer llegar esos fondos sin que las autoridades sean capaces de detectarlo», explican las fuentes consultadas por ABC. Un egipcio juzgado en EE.UU. admitió que había recibido dinero de Haque para cometer atentados Tanto Estados Unidos como Gran Bretaña tenían especial interés en que Ataul Haque acabara entre rejas. Los norteamericanos, porque ellos ya habían conseguido condenar a Elshinawy y querían cerrar el fleco de la financiación; los británicos, porque a pesar de que las transferencias y algunos envíos de material electrónico a la frontera de Turquía con Siria se habían hecho desde las empresas de su país, el sospechoso se había zafado de la justicia del Reino Unido. E sa confluencia de intereses con España hizo que la colaboración entre los tres países fuera muy estrecha desde el primer día –«nadie se reservó información», explica la Policía–, e incluso también con Bangladesh, a donde viajaron un par de veces agentes españoles. La investigación, de años, ha sido compleja, sobre todo de análisis de documentación; si se quiere, incluso hasta «aburrida», en el sentido de que no hubo escenas de acción. Pero a cambio demostró que Ataul Haque –director ejecutivo del grupo Ibacs hasta que en 2015 delegó en su hombre de confianza en Cardiff– utilizó unas de sus sociedades galesas, Ibacstel Electronics LTD para hacer tres transferencias, entre marzo y mayo de ese año, a Elshinawy. Para ello se valió de una cuenta PaypPal de la citada sociedad y la suma de los tres envíos fue de 6.500 dólares. Aún habría un cuarto, en junio de 2015, por importe de otros 1.341,98 dólares, si bien en este caso la destinataria fue la compañera sentimental de Mohamed Elshinawy, simple intermediaria. La operación se camufló bajo la apariencia de la compra de unas impresoras. El importe global transferido fue de 7.841,98 euros. Antes de todo esto, hubo un primer intento fallido de mandar fondos. En qué se utilizaría ese dinero, lo explica muy bien su receptor en su conformidad ante los tribunales norteamericanos: «Elshinawy recibió una suma total de aproximadamente 7.800 dólares (de la empresa de Ataul Haque) para ser utilizados con el fin de llevar a cabo un atentado terrorista en los Estados Unidos. La mayor parte de los fondos los recibió mediante transferencia de una cuenta financiera en línea asociada a la sociedad del Reino Unido». Además, admitió la simulación de la compra de impresoras para camuflar un envío… Envíos a la frontera turco-siria El segundo episodio relevante son los envíos de material tecnológico –cables, baterías, antenas de escaneo y teléfonos móviles capaces de rastrear frecuencia, entre otros– que hizo Ataul Haque a la frontera de Turquía con Siria, donde estaba su hermano Siful, desde agosto de 2014 hasta marzo de 2015, aprovechando su estructura empresarial. Para el pago de la mercancía y el transporte, el ahora condenado, que entonces residía aún en Bangladesh, utilizó una cuenta de PayPal también asociada a la sociedad Ibacstel Electronics LTD, la misma usada para el envío de dinero. La Sala, sin embargo, no ve demostrado que el destinatario último fuera su hermano o Daesh. Sin embargo, y aunque no se detactaron contactos con su hermano estando Siful en Siria, sí se ha comprobado que Ataul y su hombre de confianza en Cardiff utilizaron en la época de los envíos de material aplicaciones de comunicación instantáneas en las que utilizaban nombres en clave, que correspondían a los dos hermanos y a Abdul Saman. La tecnología de los drones de Daesh, en el foco del condenado Siful Sujan Haque, abatido en diciembre de 2015 en Siria por un ataque selectivo norteamericano realizado con aparatos no tripulados, era clave en los planes de Daesh. Ingeniero de profesión, por sus conocimientos técnicos era el hombre ideal para dirigir el «aparato tecnológico» de la organización terrorista, entre cuyos planes prioritarios estaba el desarrollo de programas para la utilización de drones en los atentados. Ya desde 2014, según quedó patente en el juicio por los informes periciales presentados, Estado Islámico usaba esas aeronaves no tripuladas para fines de vigilancia, espionaje y propaganda, pero dos años después también comenzó a hacerlo para perpetrar ataques. De hecho, en la toma final de Mosul, entre febrero y julio de 2017, se encontraron talleres de ensamblaje de estos aparatos y municiones específicas para ellos, y en otras operaciones un detallado manual de uso. Un informe de inteligencia policial incorporado al sumario y elaborado por el norteamericano Centro de Lucha contra el Terrorismo (CTC) afirma además que sería la «Brigada Al-Bara Bin Malih» la encargada de utilizar esos drones, siempre a las órdenes del «Comité de Fabricación y Desarrollo Militar de Estado Islámico», uno de sus brazos más secretos y sofisticados. Para el CTC, la tecnología utilizada por los terroristas es «asequible, barata y disponible en el mercado de la Unión Europea», por lo que supone una grave amenaza para Occidente. Es en este contexto en el que los expertos antiterroristas consultados por ABC sitúan buena parte de la actividad de Ataul Haque en internet. Por ejemplo, del análisis de la línea ADSL utilizaba por este individuo se supo que había consultado múltiples sistemas para delimitar cuáles eran compatibles con la tecnología de esos aparatos no tripulados. El estudio comparativo entre los elementos que estudió con los que aparecen en el manual intervenido a Daesh sobre esta materia coincidían en gran parte. Es más; los componentes que Haque había anotado en una tabla Excel que se encontró en el disco duro de uno de sus ordenadores, también, con la particularidad de que había dispositivos consultados que solo podían servir para fabricar drones profesionales… El informe pericial de la Policía concluía que «los elementos consignados en la tabla de Excel del disco duro son coherentes y específicamente diseñados para configurar un modelo dron Sakywalker X-8 a nivel profesional y a máxima carga», siendo precisamente este tipo de aparato no tripulado uno de los más utilizados por Estado Islámico para perpetrar atentados. «Esa tabla Excel era una auténtica lista de la compra, en la que junto al elemento en cuestión este hombre anotaba el proveedor, el número de unidades que se necesitaban y el precio por unidad», explican las fuentes de la investigación consultadas por ABC. Para la Sala, sin embargo, tampoco esto demostraba nada, porque muchos de esos componentes pueden ser utilizados para otras cosas distintas a la fabricación y mantenimiento de drones. Llama la atención que el conjunto de elementos que se pusieron sobre la mesa en el juicio, y que quedaron plenamente acreditados según la propia Sección Cuarta de la Audiencia Nacional –envío de dinero a Estados Unidos para cometer atentados, la compra y transporte de material tecnológico utilizado por Daesh a la frontera de Turquía con Siria, sus continuas consultas a páginas yihadistas y la búsqueda a través de internet de material para fabricar drones que ha sido ya utilizado por Estado Islámico para sus actividades terroristas– no han sido suficientes para conseguir una condena a Ataul Haque por integración, o cuando menos colaboración con organización terrorista. La Sala lo justifica en que no está demostrado que los envíos a la frontera turco-siria fueran para Daesh, ni que las consultas a internet sobre drones tuvieran otra finalidad que la mera información, ni que haya pruebas de su radicalidad… Otra forma de verlo.
FUENTE DIARIO ABC:
https://www.abc.es/espana/abci-nunca-matar-pero-paga-otros-para-hagan-202005101901_noticia.html