
Julián Arakaki (49), fue el primer preso
El tintorero, que en 2012 asesinó a su hija de ocho años, estaba internado en el Hospital Interzonal “Presidente Perón” de Avellaneda, adonde había llegado procedente de la Unidad Nº 42 de Florencio Varela.
“Le hicieron un doble testeo y ambos dieron negativo”, precisó un vocero del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) consultado por PERFIL. Por esa razón, Arakaki fue enviado bajo custodia a la Unidad N° 22 de Lisandro Olmos, en el partido de La Plata, el Complejo Penitenciario que más detenidos aloja en el país.
Lo curioso es que en esa unidad -que es hospitalaria- dio positivo una agente del SPB de 39 años que prestaba servicio en el área de seguridad, en el puesto de consejería. La mujer todavía permanece internada.
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Arakaki, que padece una enfermedad renal crónica y necesita tres diálisis semanales, dio positivo el domingo 19 de abril pasado. La noticia derivó en un motín en la Unidad 23 -donde había estado antes de ser trasladado a la 42-. Los presos se rebelaron en reclamo de mayores medidas de higiene y prevención. La protesta terminó con un muerto, varios heridos y tres guardiacárceles detenidos. El recluso purga una condena a perpetua por haber matado a su hija Milagros, el 19 de agosto de 2012 en la localidad bonaerense de Martínez.
Según el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 4 de San Isidro, Arakaki asfixió a su hija y luego se subió a un remís y le entregó el cadáver a su ex mujer y madre de la víctima, de quien estaba separado. Tiempo antes se lo había advertido: “Un día a Milagros te la voy a matar”, le dijo a su ex pareja, según se desprende del veredicto.
La jueza de ejecución penal, Victoria Elías García Maañon, a cargo del control de su pena, desestimó la posibilidad de otorgarle un beneficio y anunció que el filicida volverá al alojamiento que recomiende Sanidad Penitenciaria.
CP