
El escenario que dibujó el Gobierno en su Programa de Estabilidad y que mandó a Bruselas, con una recesión del 9,2% del PIB y un déficit del 10,3%, puede ser incluso optimista.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) avaló el escenario de crecimiento económico y empleo –sobre el que alertó que había muchos riesgos a la baja–, pero no el escenario presupuestario del Ejecutivo, por lo que esta mañana ha presentado su propio escenario.
La institución que ahora dirige Cristina Herrero –tras suceder al ahora ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá– alerta que en la primera mitad del año el Producto Interior Bruto (PIB) puede caer entre un 20 y un 25% ante la gravedad de la crisis del coronavirus. Asimismo, si bien el Gobierno no incluyó sus previsiones presupuestarias para 2021, la Airef sí lo hace y proyecta que la deuda pública puede seguir creciendo, hasta el 124% del PIB. El organismo proyecta dos escenarios, uno más optimista y otro más pesimista, que incluye un nuevo rebrote en otoño. El primero incluye una recesión del 8,9% en 2020 y un rebote del 4,6% en 2021 –frente al -9,2% y el 6,8% del Gobierno– mientras que el segundo proyecta una recesión del 11,7% y luego una recuperación del 5,8%.
En el empleo, este se despeña un 9,7% o un 12,9% en 2020 para luego aumentar un 2,6% o un 3,1% en 2021 –el Ejecutivo auguraba una caída del 9,7% y luego un rebote del 5,7%–. Según la Airef, el desplome del PIB podía haber sido 2,2 puntos mayor este año sin las medidas del Gobierno. Es en las finanzas públicas donde se observan las grandes discrepancias con el plan remitido por el Ejecutivo, lo que explica que la Airef no haya avalado esta parte frente a Bruselas. El Programa de Estabilidad pronosticaba que la deuda pública se iría al 115,5% del PIB en 2020 pero no incluía la previsión de 2021, aunque sí decía que iba a bajar frente a 2020.
La Autoridad Fiscal niega que esto vaya a ser así: la deuda pública se irá al 115% o al 122% este año para subir en todos los escenarios al 117% o al 124%. El déficit, por su parte, será mayor al que dice el Gobierno en el escenario optimista y en el pesmista. En el primero se va al 10,9% del PIB este año (frente al 10,3 proyectado) y al 7,5% en 2021. Pero en la hipótesis más negativa, el agujero se agrandará al 13,8% del PIB –superior al peor momento de la crisis en 2009 cuando alcanzó un 11,3%, y el mayor de la serie histórica de Hacienda que arranca en 1995–. Buena parte de este deterioro se debe al propio de la actividad.
Una quincena de confinamiento resta 1,6 puntos al PIB mientras que al añadir las actividades no esenciales –como ocurrió en la primera semana de abril–, este se duplica. Entre 4,6 y 6,6 puntos del aumento del déficit se debe a esto. En cuanto a la renta mínima la Airef no incluye su efecto por no estar aprobada, por lo que el déficit y la deuda serán aún mayores. El Gobierno infla los ingresos en 20.000 millones Una de los capítulos que explica la fuerte desviación entre lo presentado por el Gobierno es que este incluía una caída de la recaudación del 5% cuando el PIB nominal se hundía un 10,1%. La Airef calcula que los ingresos se reducirán entre un 5,9% y un 9,1%.
Es decir, unos 20.000 millones de euros nada más y nada menos de diferencia. El grueso del déficit se lo llevará la Seguridad Social, que achucha con todas las prestaciones por desempleo, seguida de la Administración Central, que es la que adopta muchas de las medidas de gasto y ha adelantado a las comunidades unas entregas a cuenta mucho mayores de lo que le corresponden. La Seguridad Social tendrá entre un 5% y un 6,1% del PIB de déficit este año, la Administración Central del 4,5% al 5,6% mientras que las CC.AA. tendrán del 1,5% a un 2% y las corporaciones locales un déficit cero o del -0,1%.
FUENTE DIARIO ABC: