
«La vida social, cultural y económica tendrá que pasar más en las calles porque es el sitio que puede dar más seguridad sanitaria«. Con estos argumentos, el teniente de alcalde de Promoción
Económica de Barcelona, Jaume Collboni, ha defendido este miércoles la propuesta municipal, anunciada tras la demanda del sector de la restauración, para permitir que los bares y restaurantes puedan tener más espacio en la vía pública. Los planes municipales, que se han debatido en los últimos días con la oposición y los sectores afectados, pasan por hacer compatible las distancias de seguridad sanitarias que se requieren tras el coronavirus con el mantenimiento de las terrazas, que se auguran espacios más seguros que los interiores de locales, y así intentar mantener al máximo una actividad económica que emplea al 6,4% de la población activa de la ciudad. «Tenemos que tomar medidas excepcionales para favorecer la actividad económica en el espacio público», ha reiterado Collboni. Para ello el Ayuntamiento se plantea, una vez más, ganar espacio al coche para ayudar a que muchos comerciantes no tengan que bajar definitivamente la persiana tras su cierre temporal por el Covid-19. Esta es la misma estrategia usada por el gobierno de Ada Colau para que los ciudadanos tengan más zonas peatonales y caminables, impulsada también a costa de perjudicar al tráfico rodado privado. Más metros cuadrados, pero sin saturación En concreto, los técnicos de urbanismo y promoción económica se abren a estudiar que las mesas y sillas puedan bajar al asfalto, ya sea ocupando carriles de circulación o de estacionamiento. Caso aparte serán las opciones que tendrán los establecimientos de plazas y zonas peatonales, a los que también se ofrecerá mejora sin que el peatón pierda metros cuadrados y sin provocar una saturación excesiva del espacio público. Una comisión se encargará de analizar posibles resoluciones, que se plantea que puedan implantarse lo antes posible. Fuentes municipales recuerdan que en torno al 60% de la restauración local tiene actividad complementaria en el exterior de sus locales: son unas 5.500 terrazas, que ocupan 59.000 metros cuadrados de la ciudad y de las que el 70% tienen como máximo cuatro mesas. La popuesta municipal, ha explicado la concejal de Urbanismo, Janet Sanz, es que estos tres de cada cuatro locales puedan mantener sus mesas y que el resto, mayores, puedan redimensionar su espacio público. «Los que ahora no tienen también podrían pasar a tener terraza ocupando espacio destinado actualmente a vehículos«, ha remarcado. Tasa rebajada Además, el Ayuntamiento ha anunciado una rebaja de 75% de la tasa de las terrazas desde el momento en que acabe el estado de alarma (periodo durante el cual este tributo ha quedado anulado) y hasta el 31 de diciembre. La medida implicará una caída de 7 millones de ingresos para las arcas municipales, «pero es una ayuda relevante para ayudar a reabrir y mantener la actividad», ha remarcado Collboni. Por otro lado, el gobierno local prevé facilitar más comercio en la calle. Sus portavoces han puesto el ejemplo de los eventos de tiendas en plena vía pública, que celebran una vez al año vías como Gran de Gracia o Gran de Sant Andreu, e intentarán flexibilizarlas para que puedan realizarse más.
FUENTE DIARIO ABC: