
El sector nupcial gallego es uno de los que más está sufriendo los efectos del estado de alarma y de las medidas de seguridad e higiene que se deben tomar para evitar
contagios. Ante esto, varios miembros y trabajadores en la organización y gestión de bodas, se han unido en una asociación para «ayudar a salvar el día más importante de una pareja», tal y como refieren en un comunicado. La solución que proponen es «la prohición por parte del Gobierno de estos eventos», solicita Malala Domínguez, dueña de una finca donde se realizan enlaces. «Hay que entender que nosotros no entendemos de medias tintas», admite para este diario María José Jimenez, también perteneciente al colectivo. «Los novios no quieren bodas con restricciones, ni mesas con mamparas: quieren su boda normal, por eso muchas parejas están aplazando su enlace a 2021», apunta Domínguez. «La bodas de solo ceremonia o con pocos invitados podrían hacerse, entendemos, pero el resto es imposible», asume. Esto, sin embargo, se refleja en pérdidas y Jiménez las cifra en en millones de euros. Concretamente, explica, «se estima que Galicia representa un 5,2% del total de bodas realizadas en el país». «Si las pérdidas estimadas en toda España son de 3500 millones de euros, consideramos que serán alrededor de 175 millones de euros que el sector de la Comunidad no podrá ingresar, aunque creemos que será más», lamenta para este diario. «A nosotros lo que nos importa es la seguridad de los novios y de todos los invitados; no queremos ser un foco de infección», asegura Domínguez. «Por eso, solicitamos que no haya bodas, porque de no ser así, si las parejas anulan sus bodas, tendríamos que cobrarles la fianza porque podrían hacerla, solo que con restricciones», refleja con pesadumbrez. Jimenez, por su parte, cree que hay que hacer matizaciones a esta decisión: «Hay que entender que se trata de una situación extraordinaria en la que consideramos que se están pasando momentos económicos difíciles: si se pospone, nosotros no cobraríamos nada a esa pareja, aunque habría que estudiar cada caso», sostiene. Otro de los problemas que ven en su sector con respecto al «plan de desescalada» es que no hay unas medidas concretas: «No podemos avisar a los novios con un día de antelación porque no tienen margen de maniobra, hay que saber los protocolos y el aforo permitido con más tiempo», asumen desde la asociación. «Nosotros estamos dispuestos a trabajar, pero en las mejores condiciones posibles», apunta el DJ de eventos Carlos Lorente. Sin embargo, teme que el conocido como «intrusismo laboral» empañe su trabajo: «Queremos que se nos valore, no podemos permitir que nosotros no hagamos algo por seguridad pero haya quien sí», expone. Ayudas económicas «La boda no es solo la ceremonia civil o católica: es todo, desde el banquete hasta los aperitivos. No podemos permitir que se hagan bodas a medias», reiteran una y otra vez desde la asociación. Por ello, ante la situación, confirman de nuevo su compromiso con la prohibición de las celebraciones. «Solicitamos que se continúe con las ayudas para que podamos sobrevivir durante este 2020», refleja Domínguez. Entre estas ayudas económicas, solicitan la continuidad de los ERTE y la moratoria o suspensión de los impuestos durante la inoperatividad forzosa del sector, tal y como reflejan en un comunicado firmado por más de 200 miembros del sector. Además, también solicitan al Gobierno varias subvenciones y ayudas específicas para el sector nupcial porque, entienden, «no podemos permitir que caigamos en el olvido», teme Lorente. «La situación puede llegar a calificarse de catástrofe porque en una boda intervienen muchos negocios», sentencia.
FUENTE DIARIO ABC: