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A la espera de celebrar aquellos «locos años 20»

Redacción TN by Redacción TN
5 mayo, 2020
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«Aunque los tiempos sean grises hay lugares que siempre serán de colores», reza un vídeo promocional del Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis de Salamanca. El color no ha abandonado

el edificio modernista en el que tiene su sede, pero el espacio museístico más visitado de Castilla y León vive, como todos, una etapa oscura que ha empañado su veinticinco aniversario. El cierre obligado por la pandemia del coronavirus no ha permitido celebrar el cumpleaños, el día 6 de este mes de abril. Pero a puerta cerrada, continúan la actividad y los proyectos. No es la primera vez que la Casa Lis sufre tiempos de incertidumbre. A punto estuvo de no alcanzar el décimo aniversario. Un año antes se habló de cierre. «Tuvimos una crisis en 2004, la superamos y nos hizo más fuertes. Y yo creo que la actual nos va a hacer más fuertes también», augura su director, Pedro Pérez Castro. La experiencia de aquella situación complicada, le permite mantener la esperanza: «Los museos somos instituciones muy delicadas, estamos sujetos a cualquier vaivén de tipo político y económico, pero cuando conseguimos asentarnos y, sobre todo, tener el respaldo de la sociedad nos sentimos más fuertes. Esta crisis también nos va a ayudar, seguro, a salir fortalecidos». El responsable del museo ya puede avanzar que la exposición organizada para celebrar el veinticinco aniversario, «De Rubens a Van Dyck. La pintura flamenca en la Colección Gerstenmaier», continuará cuando de nuevo se permita la entrada a los visitantes. Su clausura estaba prevista para el 19 de mayo, pero los propietarios han permitido que las obras permanezcan en Salamanca. Igualmente deberán modificarse las fechas para la temporal «Tres visiones de España», con obras de Solana, Soroya y Romero de Torres, patrocinada por la Junta de Castilla y León. «Está planificada y, si se puede, la haríamos en otoño. Seguimos programando y pensando cosas», señala Pérez Castro, pese a la certeza de que museos, cines y teatros tardarán «serán los últimos» en beneficiarse de la famosa desescalada del confinamiento. También se ha visto afectado, pero tampoco se detiene, el proyecto de exposición con fondos propios «Los locos años 20», que iba a iniciar su periplo en Málaga para viajar después a otros lugares, como Aveiro (Portugal) y Madrid. Precisamente en la presentación de sus fondos en otros destinos encuentra su baza para crecer después de barajar una ampliación de su sede finalmente descartada. «Si no podemos crecer en el museo, vamos a mantenerlo como está y con una buena programación de exposiciones, pero también vamos a salir con la Casa Lis fuera», promete su responsable, en la línea de «Cabaret», la muestra que giró con notable éxito de público entre 2005 y 2007 por distintas ciudades españolas y con parada en Oporto. Esa alternativa permite difundir también fuera de la capital salmantina los valores que han contribuido a hacer de la Casa Lis un destino ineludible para conocer el art nouveau, el movimiento europeo de entreguerras, y su continuación con influencias de las vanguardias, el art déco. Estos estilos tienen en el centro algunas de sus colecciones públicas más sobresalientes del mundo, entre ellas las de vidrio y criselefantinas, las pequeñas esculturas de bronce y marfil que representan fundamentalmente figuras femeninas y bailarinas. «Creo que el punto fuerte es el hecho de que en Castilla y León no haya nada de esto. Al turista le resulta atractivo porque ve una cosa diferente. Al visitante extranjero las colecciones le resultan algo más cercano, pero al turismo nacional el museo le parece atractivo por su singularidad. La singularidad es la clave y el hecho de que tengamos varias colecciones lo hacen divertido, porque al que no le gusta una cosa le gusta otra», señala Pedro Pérez Castro. La diversidad de piezas, que abarca un periodo desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la II Guerra Mundial, incluye muebles modernistas; pintura de artistas como Sorolla y el salmantino Celso Lagar; juguetes y muñecas francesas y alemanas; joyas; porcelanas, bronces; esmaltes; objetos de vidrio creados por autores reconocidos en su campo, como es el caso de René Lalique y Emile Gallé; o las criselefantinas de maestros como Demetre H. Chiparus o Ferdinand Preiss. Todo ello fruto de la pasión del salmantino Manuel Ramos Andrade (Navasfrías 1944-Barcelona 1998), un anticuario que se salió de la norma y donó a su tierra las piezas que no había querido vender. «Por lo general, el anticuario español toca de todo. Ramos Andrade tuvo muy claro desde el principio que se debía especializar. A él le gustaba mucho el arte del cambio de siglo, el art nouveau y art déco, lo había visto en Australia cuando emigró, y se especializó. Va comprando cosas, pero algunas las va guardando, solo porque le gustan. En un momento dado se da cuenta de que ha logrado una gran colección y es cuando piensa en la posibilidad del museo», cuenta el director de la Casa Lis. Normalmente el anticuario español toca de todo. Ramos Andrade tuvo claro que debería especializarse La intención de compartir su legado culminó cuando el 6 de abril de 1995 abrió sus puertas la remozada vivienda de Miguel de Lis como museo, un proyecto que se ha afianzado con el tiempo y respaldado por los visitantes: el pasado año casi 170.000 . Buena parte de ellos (70.187 personas de las 168.927 que contemplaron sus colecciones en 2019) eran extranjeros, los cómplices que va a costar más recuperar en el panorama que dejará el coronavirus, tal como reconoce el responsable del centro. Más cerca estarán los salmantinos que vuelven una y otra vez al reclamo de las exposiciones temporales (19.281 visitantes en el último año). Ya demostraron su apego al museo cuando en 2004, ante la amenaza del cierre, se echaron a la calle. «La sociedad salmantina hizo suya la Casa Lis y la defendió. Se creó la Asociación de Amigos del Museo, que es fundamental, porque tiene una participación muy activa. Hoy en día ya no es reivindicativa, sino cultural. Que saliese la sociedad a defender el museo fue muy importante, nos dio apoyo y nos dio fuerza. Por eso salimos de aquella crisis». En una institución cuyo presupuesto se nutre de ingresos propios en más de un ochenta por ciento, el cierre temporal supone una nueva situación crítica, aunque se mantiene su actividad también de cara al público a través de su página web y redes sociales. «Para ello, en estos momentos es muy importante la subvención del Ayuntamiento de Salamanca», agradece el director, convencido de que volverá a contar con el apoyo esencial de los visitantes. Como en los veinticinco años anteriores. Miguel Lis y su esposa en el chalé hoy sede del museoLa casa de Miguel Lis y el sueño de Ramos Andrade A finales del siglo XIX el empresario salmantino Miguel de Lis encarga al arquitecto Joaquín de Vargas la construcción de un chalé al lado de las catedrales de Salamanca. El edificio modernista de dos fachadas se culminó en 1904 y su propietario, un próspero industrial del curtido, apenas lo habitó cuatro años, ya que murió en 1909. Después lo adquiriría el rector Enrique Esperabé y tendría otros inquilinos, pero terminaría abandonada. Así la encontró Francisco Ayala, que en El jardín de las delicias (1972) se recrea en la «ignorada joya» y deja ver su temor a que se venga abajo: «Probablemente, ya el año que viene no existirá más mi chalet secreto». Su expropiación por parte del Ayuntamiento de Salamanca salvó finalmente el inmueble ya en los años ochenta. Tras habilitarse como Casa de Cultura, la antigua vivienda encontraría un destino a su medida cuando el anticuario de Navasfrías Manuel Ramos Andrade decidió donar sus valiosas colecciones a Salamanca. Se creó la f undación que lleva el nombre del donante y el museo abrió sus puertas en 1995, ya con la nueva y colorida vidriera que cierra el patio interior. El propietario del fondo pudo ver su museo (falleció en 1998) y encomendó la financiación de becas a niños de Navasfrías y ayudas a la residencia de mayores de su pueblo con una parte de los ingresos anuales.

FUENTE DIARIO ABC:

https://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-espera-celebrar-aquellos-locos-anos-20-202005051011_noticia.html

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