
«Casarte un viernes ante el Señor en el Gran Poder es lo más grande que te puede pasar», admite sin reservas Álvaro, uno de los novios que ha tenido que reubicar su
fecha de boda por la pandemia de coronavirus. La novia no lo ve con el mismo entusiasmo. Hacía un año y medio que tenían cerrado el 23 de mayo y todo esto le llega con el traje pendiente de la última prueba y las invitaciones encargadas, pero la crisis sanitaria y las restricciones de las que ya se empieza a hablar les iban a arruinar la celebración. A finales de marzo lo consultaron con el catering, con la hacienda donde celebrarán el banquete y con la basílica, que… Ver Más
FUENTE DIARIO ABC:
