
El fondo europeo de reconstrucción económica para hacer frente al coronavirus que los dirigentes del bloque encargaron crear a la Comisión Europea el pasado jueves puede implicar que
Bruselas deba emitir deuda. En principio, según sus planes, por 323.000 millones de euros para movilizar (milagros de la ingeniería financiera) unos dos billones de euros.
Los detractores del plan alegan que la Comisión Europea no debería emitir bonos porque sentaría un precedente que abriría la puerta a la mutualización de las deudas nacionales de los Estados de la Unión Europea (UE). Olvidan que la Comisión Europea lleva casi medio siglo emitiendo deuda “europea”, 12 veces desde los años 70.
Llegó la primera crisis del petróleo en 1973. Mientras la inflación se disparaba en casi toda Europa occidental, Italia se vio contra las cuerdas con una caída de su producto del 2% en 1975. Se hablaba de que aquella todavía pequeña UE vivía una amenaza existencial.
Como medida de urgencia Bruselas fomentó los préstamos bilaterales entre Estados miembros a partir de un mecanismo que había creado en 1971, la Facilidad Europea de Asistencia Financiera a Medio Plazo (MTFA, en sus siglas en inglés). Buscaba amortiguar los desequilibrios de las balanzas de pago y permitir que los gobiernos europeos no se vieran obligados a llamar a la puerta del FMI o directamente de la Reserva Federal estadounidense.
El primer préstamo bilateral lo hizo en 1974 Alemania a Italia por 2.000 millones de dólares, algo más de 11.000 millones de dólares de hoy. Aquella solución de préstamos bilaterales no era políticamente sostenible. Bruselas creó entonces el llamado “Mecanismo de Préstamos de la Comunidad”, que emitiría “Bonos de la Comunidad Europea”. Alemania fue uno de los grandes defensores de su creación.
El poder estaba en la mesa de los gobiernos a través del Consejo de Ministros y la Comisión funcionaba como órgano ejecutivo, tal y como pasa hoy. La diferencia estaba en que por aquella época la Comisión negociaba en con inversiones privados y volvía a los ministros a presentarles el mejor plan que había obtenido. Estos le daban el visto bueno.
Esas emisiones de bonos se respaldaban con el presupuesto comunitario y con avales nacionales calculados según el peso económico de cada país de aquella pequeña Comunidad Europea. Esos avales nunca fueron activados. Con el dinero que obtenía, la Comisión financiaría préstamos muy baratos a los países que sólo podían acudir a los mercados ofreciendo tasas de interés insostenibles. El dinero llegaba a los bancos centrales nacionales (por entonces no había Banco Central Europeo).
La garantía última de aquellos préstamos era los propios Estados de forma solidaria porque eran, como lo son hoy, quienes alimentan el presupuesto del bloque y quienes hubieran tenido que hacer frente a un hipotético impago por parte de la Comisión que nunca se produjo.
La primera emisión de esos “Bonos de la Comunidad Europea” se produjo en 1976 y los fondos se prestaron a Italia e Irlanda. En 1977 Italia volvió a pedir un préstamo y a partir de los años 80 fueron pasando por la ventanilla más países: Francia en 1983, Grecia en 1985, Portugal en 1987.
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En 1988 fue unido a la Facilidad Europea para las Balanzas de Pago. Entonces volvió a prestar a Grecia en 1991 y a Italia, su cliente preferido, en 1993. En 2002, con el euro y el Banco Central Europeo ya en marcha, se limitaron sus actividades a los países del bloque que no tienen la moneda común: Hungría en 2008, Letonia y Rumanía en 2009. Para los países del euro se creó en 2010 el MEDE (el fondo de rescates que la década pasada lanzó los salvatajes de Grecia, Chipre, Irlanda y Portugal).
Los créditos no fueron siempre una “pequeña” ayuda. A pesar de que el de Francia de 1983 sólo equivalía al 0,7% del PBI francés de aquel año o el de Italia de 1977 al 0,2%, en algunos momentos se prestaron cantidades de plata importantes en relación al peso de los países. El préstamo que recibió Grecia en 1985 equivalía al 3,6% del su PBI, el de Hungría de 2008 al 4,6%, el de Letonia de 2009 al 8,7% y el de Irlanda de 1976 al 3,9%.
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