
De la firme convicción de concluir las competiciones el 30 de junio se pasó a la suspensión sine die de las mismas. Y si entonces también se pusieron
encima de la mesa, aunque sin concretarse, fechas para la final de la Europa League, el 24 de junio, y para la Champions, de tres a siete días más tarde, ahora se pone en cuarentena cualquier tipo de calendario a expensas de que las autoridades den permiso para volver a la actividad. La UEFA debía ingresar 3.000 millones de euros por televisación.

