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Para aplicar estas estrategias, recomienda hacerlo “de forma flexible, incluyendo a los chicos y a la familia en el armado, por ejemplo, de un calendario de actividades diario. Hay que planificar también descansos para todos los integrantes de la familia y tener en cuenta que las rutinas, que todos debimos readaptar a esta nueva realidad, tienen que lograr un equilibrio entre actividades estructuradas y de ocio”, asegura.
Para ello, lo primero que recomienda es hacer una agenda anticipatoria, para organizar lo que va a suceder después y que eso evite que los chicos se confundan. “Tenemos que evitar la presencia de objetos o imágenes que se utilizan de forma cotidiana para realizar actividades que en este periodo no se puedan hacer, por ejemplo, la mochila para ir al colegio o las llaves del auto. Sí sugerimos a los padres que usen recursos simples, eligiendo imágenes que comuniquen en forma clara y sin ambiguedades lo que va a suceder. Por ejemplo, si quiero decirle ‘vamos a jugar a la pelota’, que la imagen no sea más que eso. Ese ‘comunicador’ puede armarse con fotos que hasta podemos bajar de Google y guardar en el celular”, ejemplifica.
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Otro de los puntos que más preocupan a los padres es cómo mantener el interés de los chicos con TEA sin que “choque” con el resto de las rutinas del hogar: “Más que ponerse sólo a pensar actividades especiales con ellos, sugerimos también incluirlos en lo que uno está haciendo y darles pequeñas responsabilidades, dado que lo que ahora tenemos más es tiempo. Es decir, que colaboren en la cocina -en el preparado o en la búsqueda de algún alimento, que se vistan solos (o lo intenten, no importa cuánto les lleve) o que, si pueden, se sirvan la merienda o colaboren en la puesta de la mesa. La tarea con meta, además, fortalece la autoestima y los puede beneficiar en incentivar su independencia”, asegura.
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La descarga a través de la actividad física también es fundamental: se pueden hacer circuitos de rutinas preparadas por los terapeutas durante períodos cortos de tiempo, aunque sea bailar una canción: “Por más pequeño que sea el espacio, los chicos con TEA necesitan evitar la hipoactividad, especialmente para prevenir conductas inadecuadas que, en algunos casos, pueden terminar en autoagresiones”. Y si el entorno lo permite, la psicóloga recomienda también “mantener videollamadas, ya sea con alguien más de la familia que no esté compartiendo la casa, o con los y las terapeutas: estamos viendo que hasta los niños con niveles más severos responden ante el estímulo de las voces de quienes los tratan”, detalla.