
La directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió este viernes que “es claro que hemos entrado en una recesión peor que la de 2009” a nivel global por el
coronavirus y dijo que para paliar los efectos económicos de la crisis el organismo ha recibido pedidos de ayuda de 50 países de bajos ingresos y de 31 países emergentes o en desarrollo, donde se ubica la Argentina. La funcionaria, sin embargo, no identificó qué naciones habían solicitado asistencia.
En una conferencia de prensa online desde Washington, la jefa del Fondo dijo que el mundo había entrado en una recesión “en ciertos aspectos peor que la del 2009”, aunque proyectaban una recuperación para el 2021, que puede ser “un rebote sustancial si se contiene el avance del virus en todas partes” y tomando medidas de prevención de liquidez y solvencia.
Las proyecciones más finas serán presentadas en la reunión de primavera del organismo que estaba prevista a realizarse en esta capital el 13 de abril, pero que este año se hará en forma virtual. Georgieva dijo sin embargo que es difícil pronosticar en este momento porque no se sabe el alcance que tendrá el virus.
Respecto de la ayuda que pidieron los países dijo que “nunca habíamos tenido tantas solicitudes al mismo tiempo”, y señaló que el organismo trataba de avanzar velozmente en la resolución de los pedidos y que estaban simplificando los procesos y la definición de las herramientas adecuadas para cada caso.
Preguntada específicamente sobre las medidas de apoyo que destinaría para los países emergentes (entre los que figura Argentina), dijo que “muchos de estos países están por detrás en términos de la epidemia y su impacto doméstico y muchos están ya sufriendo las consecuencias. Será tremendo el impacto negativo en lo económico y será mucho mayor en el futuro”.
Y agregó: “Por lo que estamos particularmente preocupados es que están experimentando shocks domésticos, una disminución significativa en sus exportaciones, turismo, manufacturas. Han sufrido grandes salidas de capitales de 83.000 millones de dólares” y que a esto se le suma la caída del precio de las commodities.
Como ayuda, Georgieva dijo que “estamos movilizando un billón de dólares de nuestra capacidad de préstamo para los países miembros”. También que se estaban concentrando en la respuesta rápida a los 81 pedidos de ayuda que habían recibido hasta ahora, 50 de países de bajos recursos y 31 de países de recursos medios. “Queremos estar seguros que los países tengan acceso al financiamiento lo más pronto posible”.
“Estamos trabajando especialmente en los países que tienen una carga enorme, con muy bajos recursos que no estaban en una posición fuerte antes de esta crisis, muchos de ellos con un alto nivel de deuda”. Dijo, además, sin mencionar a ningún país, que “la sustentabilidad es un tema que hemos estado trabajando con el Banco Mundial, queremos ayudarlos ahora antes de que esto se convierta en un problema mayor”.
La funcionaria participó de una reunión virtual del G20 que se realizó ayer en la que también estuvieron el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía Martín Guzmán. Argentina estaría analizando pedirle al Fondo que libere el último tramo del préstamo de 57.000 millones de dólares otorgado durante la gestión de Mauricio Macri y que había quedado congelado. Serían 5.400 millones que el Gobierno dijo a poco de asumir que no iba a pedir, aunque el FMI tampoco estaba dispuesto a otorgarle porque había declarado la no sustentabilidad de la deuda, es decir, que la Argentina no tenía garantizada la capacidad de devolverlo. Pero el coronavirus cambió toda la realidad.
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