
Según el alto dirigente del deporte mundial, aplazar la cita ecuménica deportiva sería “destruir el sueño” de 11.000 atletas de todo de 206 Comités Nacionales.
Por otro
lado reconoció que la incertidumbre que genera la situación mundial con respecto al evento mundial no es fácil de gestionar. “Es difícil lidiar con esta inseguridad y aún más difícil con estas difíciles condiciones de entrenamiento que muchos sufren, pero la suspensión de los Juegos supone destruir el sueño olímpico”, aseguró.

