
Sucede una mirada diferente al resto. De interpretación sagaz. Enseguida, la imposibilidad de olvidar esa mirada. Obsesiva
presencia en cada rincón del pensamiento. Poco después, las ganas de volver a ver a quien se ha mirado tan intensamente, como si nada más importara. Y ya apenas con la mirada valdrá, tampoco habrá palabras que lo justifiquen, ni puerta que abrir para escapar. Será la piel la que se deje oír por los que padecen esa desmedida atracción que les hará caer en manos del deseo voraz. Y no amanecer hasta que este no esté saciado.
FUENTE DIARIO ABC: