Ocurre después de que balearon el auto del defensor de Fariña y de Manzanares .Por Candela Ini
El auto del abogado Roberto Herrera -que defiende a Leonardo Fariña y a Víctor Manzanares- fue baleado el viernes a la noche, cerca de las nueve, en una calle del partido de La Matanza. “Ojo con lo que vas a hablar de Lázaro”, le habría dicho uno de los atacantes a Herrera, según reconstruyó este medio. Después de tres llamados sin éxito al 911, Herrera llamó a la policía.
La moto que habría sido usada por los atacantes fue hallada a siete cuadras del hecho. El fiscal Fernando Quiroga, de la Unidad Fiscal Nº 11 de La Matanza, quedó a cargo de la investigación por amenazas.
Una de las medidas adoptadas por el fiscal fue pedir un peritaje de la moto para determinar si había sido robada o no, ya que de acuerdo con la información vinculada a la patente, localizaron a su titular, que vivía del otro lado de la General Paz y que había denunciado el robo de esa moto. El titular de la moto encontrada -y ahora secuestrada- es un abogado penalista, según confirmaron desde la UFI Nº 11 a La Nación.
El episodio se dio en medio de una interna caliente entre los abogados de quienes están sentados en el banquillo de los acusados del juicio conocido como “la ruta del dinero K”. En ese juicio, que se encuentra en la instancia de alegatos, las partes querellantes acusan a Lázaro Báez como el máximo responsable de la estructura que se montó entre los años 2010 y 2013 para lavar más de 50 millones de dólares. La defensa de Lázaro está enfrentada con la defensa de dos de sus hijos, que a su vez representa a Fariña. Herrera, que defiende al arrepentido Fariña, también representa a Leandro Báez y a su hermana Melina.
Tanto Leandro Báez como Fariña apuntaron -en distinta medida, ya que el último declaró como imputado colaborador y brindó detalles sobre la trama de lavado- contra Lázaro Báez, al señalarlo como máximo responsable de las decisiones adoptadas en Grupo Austral.
Al empresario lo representan las abogadas Elizabeth Gassaro y Analía Fangano. El viernes por la mañana, Herrera había denunciado que había recibido intimidaciones de parte de Fangano.
Lo hizo mediante un escrito ante el Tribunal Oral Federal Nº 4 -a cargo del juicio oral contra Báez-. Doce horas después, fue amenazado explícitamente en relación con Báez.
Herrera representa, junto a Alejandro Baldini, a Norma Calismonte, la ex esposa de Lázaro Báez. Calismonte reclamó a través de Herrera que quienes administran el dinero de Báez “se lo están quedando”. Uno de los motivos que se le atribuye en los pasillos judiciales a este conflicto entre abogados es la fortuna de Báez.
Mientras tanto, Báez denunció a una de sus exabogadas, Claudia Balbín, por haberlo presionado para declarar contra Cristina Kirchner. Báez, que dijo haberse negado, relacionó a Balbín con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), y dijo que había sido enviada por la exsubdirectora Silvia Majdalani. Balbín representaba a Báez y a sus hijos cuando, a través de una operación clandestina con testigos truchos, recusó a Sebastián Casanello para sacarlo del expediente, al señalar que lo habían visto en la quinta de Olivos con Cristina.
La red de abogados que interviene en este juicio coincidió en otros expedientes. Uno de ellos es el del “Caso D’Alessio”, donde el juez federal de los tribunales de Dolores Alejo Ramos Padilla investiga una presunta red de espionaje y extorsión. En esa causa, la exabogada de Fariña, Giselle Robles, había declarado que desde el gobierno de Macri indujeron a Fariña a declarar contra Báez y Cristina Kirchner. Muchos querellantes de la causa de Dolores buscaron, a través de sus declaraciones, deslegitimar lo que se decidió en expedientes de corrupción en los tribunales de Comodoro Py.
Robles había representado a Fariña junto a Franco Bindi cuando este declaró como arrepentido ante el juez Casanello. Y Bindi, que en la causa de Dolores representaba al denunciante Pedro Etchebest, integra junto a Gassaro la defensa de Lázaro Báez.
fuente lanacion
