
El primer factor es que el piloto David Ibbotson perdió el control del avión durante un giro manual, además que el avión sufrió una ruptura en la estructura
por la alta velocidad en que iba y una intoxicación del piloto y Sala por monóxido de carbono. Además, el informe dice: “Ni el piloto ni la aeronave tenían las licencias o permisos necesarios para operar comercialmente”.

