
El Último Primer Día de clases (UPD) se convirtió en un ritual extendido entre las y los adolescentes que inician su último año de secundario. Implica el consumo excesivo de alcohol durante
la noche anterior al comienzo de las clases e ir al colegio en ruidosa caravana y sin dormir. Ante los riesgos que implica esta costumbre, a Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires lanzó una guía de concientización para padres y educadores.
La propuesta es que se trabaje el UPD como un hecho pedagógico y se desarrollen estrategias para que los padres y la comunidad educativa problematicen la asociación entre consumo excesivo de alcohol y diversión.
La guía incluye recomendaciones y pautas que se proponen como puntapié inicial para que se hable sobre el UPD en las familias y en las escuelas.
La guía UPD (Último primer día de clases).
Este año, en la provincia de Buenos Aires y Capital Federal, el UPD comenzará en las últimas horas del domingo 8 de marzo.
“Esta guía busca ser un aporte para que exista una campaña nacional y provincial de prevención, que no solo abarque el Último Primer Día, sino también a todo lo que implican las causas y consecuencias del consumo excesivo de alcohol por parte de jóvenes. Creemos que el UPD debe trabajarse durante todo el año con propuestas y metodologías que estén en la planificación anual de las instituciones escolares. Además, debería formar parte de los acuerdos institucionales de convivencia, de modo que se reafirme la responsabilidad colectiva en torno a las prácticas de cuidado para este día”, indicó Walter Martello, defensor del pueblo adjunto de la provincia de Buenos Aires.
La guía
La guía cuenta con 7 puntos a tratar en los hogares y las escuelas secundarias:
1. Empecemos por casa. Hablemos con nuestras hijas e hijos sobre las consecuencias del consumo excesivo de alcohol
2. Busquemos alojar y contener a las y los jóvenes, no de dejarlos solos.
3. Debemos trabajar y promover, desde la escuela, prácticas de cuidado entre pares.
4. Problematicemos la asociación entre consumo de alcohol y diversión. Hablemos sobre sus consecuencias físicas y sociales, con información científicamente validada y actualizada.
5. Concienticemos que el consumo en exceso implica menos autocontrol y reduce la capacidad de procesar información: incrementa las posibilidades de ejercer y/o padecer acciones violentas.
6. El abordaje del UPD puede trabajarse, durante el año escolar, como parte de los acuerdos institucionales de convivencia, construidos conjuntamente entre toda la comunidad educativa, de modo que se reafirme la responsabilidad colectiva en torno a las prácticas de cuidado para ese día.
7. Las medidas que se tomen desde la escuela no deben ser únicamente prohibitivas o sancionatorias: trabajemos el UPD como un hecho pedagógico y reflexionemos críticamente sobre estas prácticas.
“Los chicos y las chicas deben ser parte de la mesa de dialogo. Deben ser escuchados y aconsejados. Entre todos y todas debemos construir nuevos sentidos. Lo peor que podemos hacer es dejarlos solos. Por ello también debemos intentar que haya un cuidado entre pares durante este tipo de celebraciones”, dijo Martello.
A nivel internacional, en 2015, junto con otros 192 países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Argentina se comprometió a trabajar para lograr 17 objetivos mundiales (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Una de las metas descriptas en el objetivo 3 es “Fortalecer la prevención y el tratamiento del abuso de sustancias adictivas, incluido el uso indebido de estupefacientes y el consumo nocivo de alcohol”.
Jóvenes y consumo de alcohol
El año pasado, desde el Observatorio de Adicciones se dieron a conocer los resultados de una encuesta realizada en escuelas de gestión pública y privada de La Plata que abarcó a 632 niños, niñas y adolescentes y que arrojó como resultado que casi el 70% de los niños de 12 a 14 años manifestaron haber consumido alcohol alguna vez. Cuando la edad de la muestra se extiende a 17 años, la respuesta afirmativa de consumo llegó al 88,2%.
Además, uno de cada 10 niños, niñas y adolescentes afirmó que consume alcohol a diario y/o entre semana, y más del 25% dijo que consume durante los fines de semana. A su vez, 1 de cada 5 consultados manifestó beber 5 o más tragos en una misma ocasión. Este volumen los ubica dentro del patrón “Consumo Episódico Excesivo de Alcohol”.
LGP
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