
El Gobierno puso en marcha el protocolo de seguridad para detectar casos importados de Coronavirus en el aeropuerto de Ezeiza. Desde temprano a la mañana,
médicos de Sanidad y Frontera controlan a los pasajeros de vuelos que arriban al país desde Italia. Al principio se creyó que les tomarían la fiebre. Pero no fue así. Después se supo que el control es un formulario que los pasajeros debían llenar y firmar.
El operativo es casi imperceptible en la zona de arribos del aeropuerto. No hay guardias, ni policías y ni grandes despliegues. Los controles se hacían en los aviones o apenas los pasajeros bajaban. Luis, que llegó de Roma junto a su familia luego de pasar una semana de vacaciones en esa ciudad, contó a Clarín que tuvo que “llenar una formulario donde preguntaban si había tenido síntomas”.
El mismo documento también los entregaron a turistas italianos. Alessandra, que vino a Buenos Aires de Turín a pasar unos días antes de seguir viaje para Chile, contó que ella también tuvo que completar el formulario y que en “ningún momento le tomaron la temperatura o le hicieron estudios médicos”.
Tampoco se lo hicieron a Gianna, que salió de la puerta de arribos con un barbijo puesto. Al preguntarle porqué lo estaba usando, ella respondió: “Lo traigo de Italia. Allá la cosa está brava y es mejor protegerse“.
Algunos pasajeros bajaron de sus vuelos usando barbijos. Foto: Luciano Thieberger.
Otros pasajeros, también italianos, prefirieron no hablar con los medios y de hecho simularon no entender las preguntas, quizás asustados por lo que podría pasarles por ser de Italia, en un contexto de alerta mundial por la propagación del coronavirus, que en su país ya contagió a unos 283 personas. Los casos, en ese país, se dieron en el norte del país, donde varias localidades quedaron aisladas y en cuarentena.
Este martes, por primera vez, hicieron controles a pasajeros que venían de Italia. Foto: Luciano Thieberger.
En Ezeiza no se percibe tanta alerta de peligro como podría haber en aeropuertos internacionales de otros países, que ya hayan registrado casos de coronavirus. En arribos, lo único que se ve es un puesto con dos mujeres que reparten folletos con información sobre la enfermedad, donde se indica qué hacer ante síntomas y cómo prevenirla en el caso de encontrarse en un situación de riesgo.
Un puesto informativo sobre coronavirus en arribos de Ezeiza. Foto: Luciano Thieberger.
También, cada tanto, se veían algunas personas usando barbijos, caminando con sus carritos llenos de maleta, de un lado hacia otro.
Los controles se realizaban generalmente dentro del avión, con el documento con la información que el pasajero debía llenar y entregar luego. Después de eso, descendían normalmente por el corredor común.
Desde que se multiplicaron los casos de coronavirus en el mundo, el Ministerio de Salud de la Nación fue modificando los controles en Ezeiza.
A fines de enero, Clarín había publicado que turistas argentinos que regresaban de China no recibían ningún control médico en el aeropuerto. Entonces, desde el Ministerio explicaron entonces que “no hay vuelos directos desde China”. Es decir, que era imposible controlar a todos los viajeros. Es por eso que el lineamiento, dijeron, era apelar al “autocontrol” de los pasajeros. Esto significaba que si un viajero llega al país con alguno de los síntomas del coronavirus, daba aviso de inmediato.
Luego, con el paso de los días y la gravedad de la situación en el mundo, el Gobierno decidió armar un protocolo de seguridad para controlar a pasajeros de aquellos vuelos que provinieran desde países donde hubieran varios casos de coronavirus. Por eso, en su primer día, los controles se concentraron en los aviones que llegaron desde Italia, uno de los más castigados de Europa por la enfermedad.
DD
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