
Es difícil encontrar un producto de pastelería que sea tan o más versátil que los scones. ¿Quién no los conoce al toque, con sólo verlos, como si nos invitaran al placer
de consumirlos? Estas pequeñas (o no tanto) masas en forma de círculo, con textura entre la de una galleta y la de un pancito, son una delicia que se puede disfrutar tanto en su versión dulce, como en la salada.
Incluso se los suele elaborar con poca cantidad de azúcar, justamente para que puedan ser acompañados tanto con una mermelada como por una lonja de salmón. Ni necesitan decirlo: imaginamos que ya están pensando en el primer mordisco, en cualquiera de sus versiones y circunstancias. Es que se trata de un tentempié muy común en desayunos y meriendas, con fuerte tradición en el Reino Unido, en la República de Irlanda, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos. Una identidad gastronómica que se lleva de maravillas con la idiosincrasia sajona, muy rápidamente aceptada en otras latitudes.
Cuenta la historia que, siglos después, en el verano de 1840, Anne Marie Stanhope, duquesa de Bedford, decidió servir a sus amigos un té con masas y scones en el castillo de Belvoir a las cinco de la tarde, dividiendo así, las horas sin comer entre el almuerzo y la cena. Esa práctica se volvió tan popular ese verano que, cuando volvió a Londres, obtuvo la aprobación de la reina Victoria. Y fue así que el “five o´clock tea” (té de las cinco de la tarde) adquirió rápidamente gran auge dentro de la alta sociedad británica, extendiéndose con los años hasta la clase obrera. Este hecho marcó para siempre las costumbres alimenticias de los ingleses.
Para untar a los scones es ideal abrirlos al medio (receta de Cristy Tchinnosian).
Casi siempre están hechos a base de harina de trigo, leche, azúcar y manteca. La masa dulce puede rellenarse con múltiples ingredientes, pero son muy reconocidos los de chips de chocolate y de arándanos, mientras que en los de masa salada los de queso son los que se llevan el primer puesto.
Respecto a la forma, los clásicos son redondos y de un diámetro entre 5 y 7 centímetros. Pero actualmente en las pastelerías se puede ver a los scones “gigantes”, ¡del tamaño de un polvorón! E incluso, tal vez por practicidad y para aprovechar la máxima cantidad de masa sin rejunte, se los encuentra en forma de triángulo.
Uno de los pasos más importantes en la preparación de estos bocaditos es que la manteca debe estar fría y la masa no se debe amasar, sino que sólo debe unirse. Los cornets (rectángulos de plástico o acrílico que se usan para mezclar y unir) son fundamentales, ya que al utilizarlos se evita que el calor propio de las manos derrita la manteca.
Existen también versiones en las que los cocineros optan por usar manteca blanda, obteniendo un resultado similar. Pero siempre se mantiene la premisa: prohibido amasar, ya que el amasado desarrollará el gluten de la harina y se obtendrá un scon elástico y no quebradizo como debe ser.
Uno de los grandes mitos sobre esta preparación es que “son secos”. Estimados lectores, ¡eso nunca! Los scones pueden parecer, a simple vista, un gran bizcocho, pero en su interior deben ser frescos, casi húmedos, que se desmigajen al tacto. Si los probó de otro modo, lamentamos decirle que no comió un buen scon.
Para una versión salada, scones de hongos y provolone.
Deléitense con estas recetas para hacer los mejores scones. Preparen un dulzor o unas fetas de salmón ahumado y queso crema y, por supuesto, una jarra de té, tibiecito o frío. Disfruten con esa onda british, adaptada a los paladares criollos
Scons clásicos
A los scones clásicos le va bien un relleno salado o dulce. Foto: Juan Manuel Foglia
Juan Braceli
Ingredientes:
Harina 0000, 500 gramos
Manteca, 120 gramos
Azúcar, 100 gramos
Polvo de hornear, 1 cucharadita de café colmada
Yogur natural, 80 gramos
Crema de leche,180 gramos
Huevo, 1 unidad
Sal fina, 1 cucharadita al ras
Preparación:
En un bol colocar harina, azúcar, polvo de hornear y sal. Revolver bien para que se distribuya el polvo de hornear.
Agregar la manteca fría cortada en cubitos. Con un tenedor o con la punta de los dedos andá rompiendo la manteca para que se vaya mezclando con los “secos” y se formen migas.
Por otro lado mezclar, sin batir, los huevos, el yogurt y la crema. Agregárselo a la preparación anterior y unir todo sin amasar mucho. (La idea es sólo unir, si se amasa por demás se desarrolla el gluten de la harina y no salen tan tiernos)
Envolver la masa con papel film o en una bolsa limpia y darle 20 minutos de heladera. Poner un poquito de harina en la mesada y estirar la masa hasta que tenga 2 centímetros de grosor. Replegarla sobre sí misma y volver a estirarla del mismo grosor.
Con un cortante de 5 centímetros de diámetro cortar círculos y acomodarlos en una asadera enmantecada. Si no se dispone de un cortante se puede usar una tacita dada vuelta. Para hacerlo más fácil, antes de cortar, pasar el cortante o tacita por harina. De esa manera se despegan sin problemas.
Pintar la superficie de la masa con huevo batido y hornearlos a 180º (moderado) más o menos 15 minutos.
Scones de frutos rojos y cítricos
A la mezcla de scones le queda de maravillas la combinación de frutos rojos y ralladura de cítricos.
Ninina Bakery
Ingredientes:
Harina leudante, 550 gramos y extra para la mesada y el cortante
Bicarbonato de sodio, ¼ de cucharadita
Sal marina, ¼ de cucharadita
Azúcar orgánica, 160 gramos
Polvo de hornear, 15 gramos
Manteca, 200 gramos
Ralladura de lima, limón y naranja, a gusto
Jengibre molido o rallado, ½ cucharadita
Pimienta negra en granos, 1 pizca
Huevo de campo, 1 unidad
Yema, 1 unidad
Jugo de las misma frutas que se usó la ralladura, 75 cc
Leche entera, 150 cc
Arándanos congelados, 125 gramos
Frambuesas partidas congeladas, 250 gramos
Huevo batido (para pintar), 1 unidad
Preparación:
Hacer un arenado: mezclar la harina con el bicarbonato, la sal, el azúcar, el polvo de hornear y la manteca bien fría. Agregar las ralladuras, el jengibre y la pimienta. Guardar en la heladera 30 minutos.
Hacer una corona con la preparación anterior y agregar en el centro los líquidos, de a poco (el huevo, la yema, los jugos y la leche), mezclar Sumar los arándanos y frambuesas congelados. Amasar hasta unir todos los ingredientes, pero sin trabajar la masa de más, para que se mantenga bien fría. Volcar la preparación sobre una mesada apenas en harina y darle forma a la masa con las manos, suavemente, con una altura de dos dedos.
Pasar un cortante Nº 5 por harina y cortar los scones. Colocarlos en una placa enmantecada y llevarlos al freezer 30 minutos. Precalentar el horno, pintarlos con huevo batido y cocinar en el horno de 15 a 20 minutos. 5 minutos a 200° (fuerte) y de 10 a 15 minutos a 165° (moderado). Retirar.
Scones de queso
La versión salada de los scones: de queso.
@sabrina.recetas
Ingredientes:
Manteca, 100 gramos
Queso rallado, 1 taza
Huevo, 1 unidad
Harina leudante, 300 gramos
Sal y pimienta, 2 cucharaditas
Leche, 1/2 taza
Jugo de 1 limón
Huevo batido para pintar
Adobo para pizza u orégano seco
Procedimiento:
Colocar el jugo de limón en la leche. Parecerá que la leche se corta y está bien (se llama buttermilk). Reservar.
Hacer una corona con la harina leudante, en el centro colocar la manteca blanda, el huevo, sal, pimienta y el queso rallado. Mezclar e ir incorporando la leche (buttermilk), amasar hasta formar una masa que no se pegue a la mesada.
Luego, en la mesada enharinada estirar la masa de 1 centímetro de grosor y cortar los scones con un cortante redondo del tamaño de alfajorcitos. Colocarlos en una placa aceitada dejando espacio entre cada uno porque van a crecer. Pincelarlos con huevo batido y si se desea espolvorearlos con adobo, orégano, pimentón, etc. Llevar a horno 180 ° por 20 minutos aproximadamente o hasta que estén doraditos.
WD
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