
Minutos antes de visitar por primera vez a su hijo en el penal de Dolores, el padre del rugbier más complicado en la investigación por el crimen de
target=”_blank”>Fernando Sosa Báez en Villa Gesell aseguró que los diez detenidos “no son asesinos” y que están arrepentidos.
“Fue una tragedia. Lo lamento tanto por la familia de la víctima”, afirmó Marcial Thomsen, padre de Máximo, antes de ingresar al penal.
Ante la pregunta de un periodista, el hombre dijo “no saber qué les pasó por la cabeza” a los jóvenes que golpearon brutalmente a Fernando a la salida de un boliche, aunque remarcó: “No son asesinos”.
El pasado fin de semana, cuando visitó a su hijo en Pinamar, Marcial Thomsen se había manifestado de la misma manera. “Nunca te podés imaginar una cosa así. Es una desgracia. Sólo puedo decir que no hubo un plan para matarlo”, sostuvo en ese entonces.
Maximo Thomsen, de 20 años, fue identificado en las ruedas de reconocimiento como uno de los principales protagonistas de la fatal paliza a Báez Sosa. En tanto, una testigo lo describió como el “chico de camisa negra” que “lideraba el grupo” y que era “el que más pegaba”. “Le pegó dos puntinazos en la cabeza, creo que del lado izquierdo”, detalló.
Las imágenes de las distintas cámaras de seguridad muestran que el joven de la camisa negra es Thomsen.
Los diez rugbiers detenidos pasaron su primera noche detenidos en la alcaldía de la cárcel de Dolores, donde se les ofreció asistencia psicológica y médica y por la tarde recibieron las visitas de sus familiares. Allí permanecerán al menos hasta que la situación procesal de cada uno de ellos vaya definiéndose.
Familiares visitaron a los imputados en el penal de Dolores. (Foto: Guillermo Rodríguez Adami)
Los jóvenes, oriundos de Zárate, fueron ubicados en una celda acondicionada con cinco camas cuchetas y un único baño en un primer piso entre los pabellones de los prisioneros evangelistas.
No mantendrán contacto con otros presos y cada vez que deban abandonar la celda, serán escoltados por guardias. Pese al temor de sus familiares, fuentes del caso le señalaron a Clarín que los imputados “no tienen ni tendrán ningún tipo de privilegio”.
El crimen de Báez Sosa ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero frente al boliche Le Brique, ubicado sobre la avenida 3 y el Paseo 102, en pleno centro de Villa Gesell, donde la víctima fue atacada a golpes de puño y patadas en plena vía pública.
Ese mismo día, los diez rugbiers fueron detenidos en una casa que alquilaban a pocas cuadras de la escena del crimen, mientras que otro joven, llamado Pablo Ventura, fue aprehendido unas horas después en su casa de Zárate tras ser involucrados por el grupo que perpetró el ataque pese a que él no había estado en Villa Gesell.
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