Los peritos de la Policía Federal en Mar del Plata consiguieron desbloquear tres de los diez los smartphones secuestrados a los rugbiers imputados por el asesinado de Fernando Báez Sosa a la
salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell, incluido uno de los iPhone que pertenecería al joven que fue identificado por varios testigos como el líder del brutal ataque. En una segunda instancia, el peritaje apuntará a extraer la información que pueda llegar a ser de utilidad para la causa.
¿Después de matar a golpes al joven estudiante, los imputados cruzaron información, subieron imágenes en sus redes, hicieron comentarios? Es la información que los peritos intentarán extraer de los teléfonos, aun cuando haya sido borrada.
Por lo pronto, confió una fuente del caso a este diario, se sabe que los agresores, tras la golpiza que le dieron a Fernando, celebran y “hacen gestos como felicitándose”, de acuerdo a una imagen que toma un domo de la municipalidad.
Por eso, confían los investigadores que lo que surja de los celulares genere algún tipo de aporte a la causa que lleva adelante la fiscal Verónica Zamboni de la Unidad Descentralizada 6, de Villa Gesell.
Para poder abrirlos, los peritos de la Agencia Federal Regional de Mar del Plata usaron dispositivos llamados UFED (Universal Forensic Extraction Device), que sirven para extraer y decodificar la información de la gran mayoría de teléfonos del mercado, y que se emplea comúnmente en este tipo de investigaciones. A la UFED que se utiliza en Mar del Plata, se sumaron otras dos traídas desde Capital Federal.
Con esas tres unidades, explicó la misma fuente, se puede trabajar con tres teléfonos por día. “Todos se pueden abrir, incluidos los iPhone”, precisó. Se estima que en el transcurso de la semana concluya la primera etapa de la pericia.
El UFED es capaz de acceder a los datos guardados en la memoria de los smartphones aunque tengan algún tipo de protección de bloqueo. Se cree que la pericia que sigue, la de la extracción de datos, podría llevar más tiempo del previsto en principio, pues hay aparatos con capacidades por encima de los 256 gigabytes.
Aunque en principio los peritos adelantaron que abrir los iPhone era una tarea “casi imposible”, uno de los dos celulares de esa marca ya fue desbloqueado.
Entre esos dos teléfonos está el de Máximo Thomsen, el rugbier de Zárate más complicado, el muchacho de camisa negra desabrochada que es retirado entre forcejeos por los hombres de seguridad de Le Brique, a quien el testigo presencial señaló en su declaración como quien actuaba como “líder” de los atacantes y que en la rueda de reconocimiento fue marcado como el que le pateaba la cabeza a Fernando cuando yacía inconsciente, tendido en el suelo.
El teléfono que pertenece a Pablo Ventura, el joven remero que fue detenido y luego liberado, cuando pudo probar que no estaba en Villa Gesell la noche del crimen, también está siendo peritado, pero en ese caso los técnicos cuentan con la clave que él mismo les reveló. Tendrán que confirmar entonces en qué celdas se movió el aparato celular esa noche para confirmar que el muchacho, quien en las sucesivas ruedas de reconocimiento no fue señalado por ningún testigo, la madrugada del 18 de enero estaba en Zárate.
Mar del Plata. Corresponsal.
DD
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