
El inesperado viaje de Alberto Fernández a Jerusalén para recordar a las víctimas del Holocausto será breve aunque de alto valor estratégico para las relaciones internacionales del nuevo Presidente.
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Por empezar, apenas aterrice su vuelo de Alitalia este miércoles 22, tendrá una cena privada con el selecto grupo de presidentes y jefes de gobiernos invitados al llamado Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo”.
En su primera salida al exterior desde que asumió, Fernández estará sentado, entre otros, junto al presidente de Francia Emmanuel Macron; Vladimir Putin, de Rusia; el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier y el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence.
La comida la va a encabezar el presidente israelí, Reuven Rivlin, quien fue el que envió la invitación a Fernández para este homenaje.
La cena del 22 será la antesala del acto central del jueves 23 por los 75 años de la liberación del campo de concentración y exterminio de los nazis en Auschwitz, Polonia, en el que murieron aproximadamente 1,1 millón de personas, de las cuales 1 millón eran judíos.
Alberto viajará en un vuelo comercial de Alitalia, el martes pasado el mediodía y volverá al país el viernes.
La próxima semana emprenderá otro viaje al Vaticano para encontrarse con el Papa Francisco, el viernes 31 de enero.
A Israel lo acompañará una discreta delegación conformada por la primera dama, Fabiola Yáñez; el canciller Felipe Solá; el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi, y dos figuras a las que sumaron este fin de semana: el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el diputado Eduardo Valdés.
La pareja presidencial y Solá se van a alojar en el exclusivo Hotel King David, y los homenajes se harán al día siguiente.
A las 11.45 del jueves 23, el presidente saldrá hacia el Yad Vashem, el descomunal museo que los israelíes levantaron en Jerusalén y que aloja una inmensa documentación de todo tipo sobre la ocupación y las muertes en Europa provocadas por la Alemania de Adolfo Hitler.
Fernandez participará de una recepción sólo para presidentes y a las 13.30, en el museo, tendrá lugar el acto que culminará después de la colocación de ofrendas florales a las víctimas.
Allí estarán otros argentinos: el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits; el de la AMIA, Ariel Eichbaum, y el presidente del congreso judío latinoamericano, Adrián Werthein. Buscan armarle también otros encuentros y actividades al presidente argentino.
Por el momento en la agenda presidencial no hay apuntadas bilaterales con mandatarios. Y tampoco saludo alguno con el primer ministro Benjamín Netanyahu, quien se encuentra en una situación incómoda porque en Israel pasaron el 2018 intentando formar gobierno y ningún candidato lo logró hacer. Tampoco el premier, que también está acorralado por la justicia por casos de corrupción.
El viaje de Alberto Fernández a Israel fue comunicado a la embajadora Galit Ronen por el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. Y el vocero presidencial lo informó el jueves a la prensa.
Tal como lo publicó Clarín, la vicepresidente Cristina Kirchner opinó el miércoles con Alberto que era una “buena idea”. Y con esta decisión el gobierno silenció las críticas de que ningún funcionario argentino estaba viajando a semejante acto internacional pese a la invitación personal al presidente argentino.
Son además días sensibles: los cinco años de la aparición sin vida del fiscal de la AMIA, Alberto Nisman, y la tensión que sigue habiendo entre el kirchnerismo e Israel por la firma del memorándum de entendimiento con Irán de 2013 por el atentado a la mutual judía.
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