
El pliego del embajador que el Gobierno propuso para la misión ante el Vaticano se encuentra en peligro por una razón que muchos conocían pero que no previeron en la Casa
Rosada.
Tal como había dicho esta cronista hace unas semanas Luis Bellando, nominado por el gobierno de Alberto Fernández para reemplazar a Rogelio Pfirter en la Santa Sede es casado en segundas nupcias.
Hace unos días trascendió que ante el inminente viaje de Alberto Fernández a ver al Papa Francisco, el 31 de enero, se había elegido a Bellando. Una designación que fue propuesta por el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz.
Y aunque algunos sectores lo habían advertido se siguió adelante con la misma y este nombramiento podría naufragar.
Bellando es diplomático de carrera, hijo de un reconocido periodista del mismo nombre. Hoy está al frente de la embajada en Angola. Se casó en primeras nupcias por registro civil. Se divorció y se volvió a casar, por Civil y por Iglesia, con una mujer nacida en Bolivia. Fuentes de la Nunciatura aseguraron que su pliego entró ayer pero fue devuelto a la Cancillería. El mensaje fue evidente.
Pero aún no se tomo una decisión con lo que van a hacer en el Gobierno. En el pasado, el nuevo embajador ante Uruguay, Alberto Iribarne, tuvo el mismo problema durante la anterior gestión K. Lo mandaron al Vaticano pero por ser divorciado fue rechazado.
Bellando tampoco conformaba a las autoridades en la Cancillería ya que en el pasado el ex ministro Jorge Taiana lo castigó cuando estaba designado en el consulado de Río De Janeiro y participó sin autorización de una comparsa.
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