
“Agradezco a Dios que no haya habido algún muerto o herido”. Lo dijo Roxana, la administradora del edificio de Villa Gesell al que se le derrumbaron tres balcones este domingo hacia las
10.30 de la mañana. “Desde hace muy poco llevo la administración y estoy pasando un momento terrible”, aseguró a Clarín mientras gestionaba el trámite del seguro del edificio.
“Nosotros hacemos el mantenimiento todos los años. De hecho, acabábamos de pintar. El tema es que esto es un vicio del constructor“, señaló la administradora del edificio sobre la avenida Costanera, a metros de la calle Buenos Aires. Los vecinos sostuvieron que se trata de una edificación de 1976. Según pudo saberse, el desprendimiento inicial de un balcón del tercer piso arrastró en el derrumbe a los balcones del segundo y el primero.
Fernando, propietario de dos departamentos de un edificio contiguo, coincidió con la administradora al señalar que la vivienda en la que se produjo el desmoronamiento fue pintada hace poco. “El edificio no está en malas condiciones, se le hace mantenimiento: lo que hay que ver es si el mantenimiento es bueno o no”, dijo a Clarín, y enfatizó que el derrumbe “sorprendió a todos”. Ese desmoronamiento provocó daños en una de sus propiedades, especialmente en la zona de su balcón más cercana a los balcones caídos.
Balcón en mal estado al lado del edificio donde el domingo se cayeron balcones sin provocar víctimas. Foto: Fernando Orden
“Estábamos desayunando y escuchamos un golpe seco, como el del portón de una cochera que se golpea muy fuerte. Como no escuchamos gritos, no pensamos que había pasado nada peligroso. Pero cuando salimos a la calle vimos a un montón de gente y los balcones colgando”, explican Silvia y Juan Carlos, dos turistas de Paraná que alquilaron un departamento en otro de los edificios contiguos al que sufrió los derrumbes.
El frente del edificio donde el domingo se cayeron dos balcones sin provocar víctimas. En la costanera de Villa Gesell. Foto: Fernando Orden
Según trascendió, el desmoronamiento se produjo en medio de un temporal de viento y lluvia. “No fue una tormenta tan fuerte”, matizó Fernando. E hizo hincapié en lo mismo que la administradora: “No había nadie en los balcones de milagro”.
Los restos de balcón que aún permanecían suspendidos fueron removidos por orden municipal para evitar nuevos desprendimientos.
Villa Gesell. Enviada especial
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