
La violencia de género se percibe en todos los ámbitos. El universo del libro no escapa a esta cuestión. Un colectivo formado por más de 180 escritoras, autoras y editoras denunció
públicamente a Martín Carvajal, editor de Editorial Gorla, mediante un comunicado.
El escritor cuenta con antecedentes. Tiene una medida perimetral hacia su hija y ex pareja desde hace seis meses por violencia física y psicológica. La restricción fue determinada por la justicia como medida de protección integral. Pero no bastó para que repusiera su conducta hacia otras mujeres. El caso reavivó el debate sobre cómo generar espacios donde estos temas se hablen y reflexionen colectivamente.
El grupo denunciante se llama Sangría. Nació después de la acusación de Actrices Argentinas contra el actor Juan Darthés. Fue mediante un grupo de Facebook, creado para exponer situaciones de abusos. Un día alcanzó 2.500 miembros. La propuesta, que visibiliza testimonios anónimos para evitar que se personalice un problema estructural, busca desarrollar formas de justicia hacia el interior de los espacios y movimientos sociales.
La historia que denuncia el comunicado fue conocida en enero de 2019. Fue en el marco de una reunión con 60 participantes. Se habían juntado para reflexionar ámbitos donde no sean las denunciantes quienes tengan que abandonar sus hogares y trabajos para evitar atravesar nuevas formas de exposición a la violencia.
“Nos solidarizamos con la denunciante y su hija, así como con las autoras que fueron traducidas y publicadas sin estar al tanto de las circunstancias legales que atraviesa el editor en Argentina. Es fundamental fortalecer las redes que tenemos y multiplicarlas”, expresa la acusación, que cuenta con la adhesión de más de 180 firmas del mundo editorial.
La sororidad asume que cada mujer es un eslabón del encuentro con la otra. Por eso, el comunicado también repudia la instrumentalización de la producción feminista para evadir graves acusaciones de violencia de género. Manifiesta que Carvajal intentó lavar su imagen frente a la sociedad apropiándose del activismo. Sin contar con previa autorización de las autoras ni de la editorial, publicó tres libros sobre temáticas y autoras feministas, dos italianas y una catalana. Una de ellas, Laura Corradi, adhirió a la denuncia.
Pero no es la primera vez que el colectivo emite un comunicado como forma de autodefensa para reclamar un cambio legislativo. En otra oportunidad, cuando una escritora denunció haber sido acosada por Damián Ríos, uno de los dueños del sello Blat Rios, formularon uno para pedirle a la organización que fuera apartado como miembro del jurado en la Bienal de Arte Joven. La denunciante era participante y gracias a la junta de 600 firmas, se logró el objetivo.
La pregunta del colectivo es si existe la posibilidad de llevar adelante un reclamo en términos feministas con las mismas herramientas que el patriarcado. “Nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio”, sentencia el comunicado.
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