
Argentino Miguel Decheff, su mujer Gladis y sus tres hijas Micaela (17), Camila (14) y Celeste (6) se fueron el 21 de diciembre al Chaco a pasar
la Navidad con sus parientes a bordo de su Ford EcoSport negra. De allí, viajaron a las Cataratas del Iguazú y el sábado 28 decidieron regresar a Moreno, donde viven. Pero nada se sabe de ellos desde entonces, y sus parientes están desesperados.
“Ya no sabemos qué hacer”, dice Antonella, la sobrina de Gladis, en diálogo con TN.
La familia regresaba a bordo de una Ford EcoSport negra patente FRZ 105 con detalle distintivo: la rueda de auxilio que sobresale en la parte trasera está cubierta con una lona negra con dos ojos verdes.
La familia Decheff. El último contacto fue el sábado 28 de diciembre al mediodía. (Facebook)
Después de haber pasado la Navidad en el Chaco, salieron rumbo a Misiones y se hospedaron en Puerto Iguazú, donde se quedaron hasta el sábado 28 de diciembre, cuando avisaron que regresaban a Moreno.
Allí los espera Antonella, que fue la encargada de cuidarles la casa y tiene “los únicos dos juegos de llave” de la propiedad.
Según cuenta la joven, en las últimas 48 horas llamaron a la Policía Bonaerense y a la Gendarmería para pedir ayuda, intentaron comunicarse con todos los alojamientos de Puerto Iguazú y hasta con la YPF de la ruta 12 donde su prima Micaela “se sacó una foto el sábado pasadas las 9.17 y la subió a los estados de WhatsApp”.
“Ellos juntan plata todo el año para irse a pasar Navidad con su familia en el Chaco y disfrutar de su mes de vacaciones”, narra Antonella, que mantuvo el último contacto con su prima Micaela “el sábado a las 8.07”: le avisó que estaban volviendo para Buenos Aires.
Antonella, la familiar de los Decheff, angustiada porque no tiene noticias de ellos desde el sábado 28 de diciembre. (Captura TV)
A las 12 de ese mismo sábado, Gladis le confirmó lo mismo a otro familiar. Fue el último contacto que dio la familia Decheff. Luego, todos los celulares se apagaron salvo el de Micaela.
“Sonó hasta las 23.30 del sábado. Llamaba, llamaba y nadie atendía”, explica Antonella muy angustiada y agrega: “Nosotros, como familia, estamos en contacto permanente y esto es muy raro. Mi mamá está desesperada, somos muy unidos”.
No hay denuncia por la desaparición de la familia, al menos por ahora. “Cuando fuimos a la comisaría, nos dijeron que había que hacerla en el último lugar que estuvieron y que mientras teníamos que esperar, que si hubo un accidente les iban a avisar. Nosotros no podemos viajar y tampoco esperar”, cierra Antonella.
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