
“En audiencia”, “en juicio”, “reuniones”, fueron algunas respuestas reiteradas cuando a jueces federales y fiscales de Comodoro Py se les consultó si siguieron el discurso del presidente Alberto Fernández. Sus críticas
al Poder Judiciales fueron coincidentes con los planteos formulados por su vicepresidenta Cristina Kirchner. Fernández habló de una reforma del sistema y prometió que “nunca más” habrá “una justicia contaminada por los servicios de inteligencia, por procedimientos oscuros, linchamientos mediáticos”. Además, habló de los cuatro años que se vivieron -según él-con una “justicia que impulsó detenciones arbitrarias”.
En los tribunales de Comodoro Py intentaron bajarle el tono a las palabras de Fernández y atravesar la asunción como un día más a pesar de las duras palabras del Presidente contra la Justicia. Las frases más calientes repercutieron en los despachos, aunque muchos dijeron que no habían seguido en detalle el discurso presidencial.
“No sorprendió, se esperaba que critique a la justicia”, dijo un juez con despacho en el cuarto piso. Desde el mismo piso, pero desde otro despacho un magistrado deslizó, “nadie puede estar de acuerdo con una justicia contaminada por los servicios de inteligencia”.
“Vimos una justicia que impulsó detenciones arbitrarias, hemos visto una justicia deteriorada. Hubo persecuciones judiciales”, inició el presidente de la Nación cuando se refirió al sistema judicial en su discurso, seguido atentamente por Cristina Kirchner ya a cargo de la vicepresidencia y procesada en varios expedientes con pedidos de prisión preventiva.
Su discurso comenzó a encenderse en este punto y sentenció que cuando “la política entra por los tribunales la justicia escapa por la ventana” y que no debía “utilizarse la justicia con fines políticos”. Entonces, el presidente Fernández obtuvo un aplauso, ovacionado y de pie de un sector de los presentes en el Congreso, fue cuando dijo: “Un contundente una justicia contaminada por los servicios de inteligencia, por operadores judiciales que deciden y persiguen de acuerdo a los vientos políticos del gobierno de turno, con linchamientos mediáticos, con procedimientos oscuros”.
Palabras similares se escucharon hace una semana en la Sala AMIA de Comodoro Py cuando fue indagada la vicepresidenta en su primer juicio por corrupción.
En los primeros piso del edificio donde funcionan la Cámara de Casación y la Cámara federal de apelaciones, se escuchó lo más parecido a una autocrítica. Un camarista admitió que el “problema es cuando la política se mete entre nosotros, eso pudre el sistema, el problema es dejarlos penetrar”.
Quienes sí escucharon en los tribunales de Retiro, las críticas explícitas de Fernández sobre el funcionamiento de la justicia, no desconocieron que nadie puede desear “una justicia con intervención del poder político”. La expectativa está en el cumplimiento de las promesas sobre cómo funcionará el sistema judicial durante estos cuatro años.
Las palabras que despertaron el aplauso inmediato de quienes lo escucharon en el recinto al flamante presidente, tuvieron otro impacto en Comodoro Py. Por un lado, hubo un planteo coincidente entre algunos fiscales y jueces no sólo de instrucción, sino también de ambas Cámaras y de algunos tribunales orales, al sostener que no sorprendió el planteo. A su lado, como vicepresidenta estaba Cristina Kirchner que cuenta en la justicia federal con nueve procesamientos (siete por corrupción), siete causas elevadas a juicio oral y cinco pedidos de prisiones preventivas.
La vicepresidenta ya manifestó que todo responde al lawfare y a una persecución política para desprestigiarla y demonizar los años de gestión kirchnerista. “No íbamos a escuchar algo diferente a lo que ya dijo Cristina Kirchner, ahora habrá que ver si cumple con sus promesas de reformas y de cambios”, señaló un juez con más de una década en los tribunales federales. En coincidencia, un juez del sexto piso donde funcionan los Tribunales Orales Federales, indicó a Clarín “se refirió al lawfare del que tanto hablan ahora e insistió en la supuesta utilización de la justicia como herramienta de persecución política”, pero hizo una distinción, “pudo ser similar el concepto, pero su actitud fue muy diferente a la de la ex presidenta, Alberto Fernández fue moderado en su tono y gestos”.
Algunos magistrados ante la consulta de Clarín sobre las duras palabras de Alberto Fernández sobre el proceder de la justicia, se remitieron al gesto de los ministros de la Corte Suprema de Justicia que estuvieron presentes: “Ellos no aplaudieron”, pero hubo quienes desde el Máximo Tribunal Penal federal, fueron más allá, “se habló de cambiar la justicia y de reformas, pero nada de eso toca a la Corte”.
En respaldo a Cristina Kirchner y a otros ex funcionarios K, el flamante presidente también exigió “nunca más una justicia usada para eliminar al adversario de turno” y señaló que “una justicia demorada y manipulada es una democracia denegada”, pero reclamó que frente a las reformas que se vendrán, “no debe haber impunidad para el funcionario corrupto ni para quienes corrompen”.
Lo próximo será el envío al Congreso de un paquete de leyes para la “reforma integral del sistema federal de justicia”. En los pasillos de Comodoro Py, algunos creen que se acelerará la implementación del Código Procesal Penal Federal. “Habrá que ver qué más buscarán cambiar”, dijo el integrante de un TOF. Si bien muchas veces se habló de la unificación de la justicia federal, es decir la penal tributaria con el fuero donde se investiga la corrupción, no hay mayores certezas sobre que los cambios impulsados vayan por este lado, “Beliz no pudo, Germán Garavano amagó con hacerlo y dio marcha atrás. Es complejo”, dijo un juez de primera instancia.
¿Es una posibilidad la implementación de un sistema adversarial? Hay jueces, sobre todos aquellos que tuvieron en sus despachos causas sensibles para el kirchnerismo, que creen que ese camino por ahora no será transitado, “implica darle más potestad a los fiscales y fueron muchos de ellos los que impulsaron las causas que critica hoy la vicepresidenta y sus ex funcionarios”.
Algo queda en claro, Comodoro Py está expectante por los próximos pasos que dará el presidente Alberto Fernández. Tienen en claro que el fuero está bajo la mira de la flamante gestión cuya vicepresidenta acumuló procesamientos, multimillonarios embargos, causas elevadas a juicio, pedidos de prisiones preventivas, durante los últimos cuatro años.
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