
Primero lo prendieron fuego adentro de su casa. Después del incendio lo sacaron a la calle con casi todo el cuerpo quemado, lo acuchillaron y lo remataron a escopetazos. Ese fue
el final de Nelson Humberto Alderete (25) y, también, el de la “Masacre del barrio El Martillo” en la que el joven, antes de ser linchado, asesinó a Francisco Chávez (15) y Brian Falcato (17).
Lo que pasó en Mar del Plata entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de mayo de 2017 fue de una anarquía total. Hubo tiros, saqueos, tres casas quemadas y autos usados para armar barricadas. Cuando la Policía quiso intervenir, la corrieron.
De aquellas siete horas de descontrol participaron una gran cantidad de personas. Los investigadores lograron identificar a cinco, vinculadas directamente al crimen de Alderete.
Así llegaron al juicio oral María Belén Palavecino (29), Mariano Iván “Chaqui” Lescano (21), Javier Alberto Falcato (46), Angel Adrián “Baggio” Chávez (26) y Alexis Rodrigo Juárez (21). Están acusados de “homicidio doblemente agravado por ensañamiento y por el concurso de dos o más personas“. Este lunes serán los alegatos ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Mar del Plata.
Durante los incidentes por el asesinato de dos adolescentes, mataron a un hombre y quemaron y desvalijaron tres casas. Foto: Fabián Gastiarena.
Pero esta historia de violencia y muerte que derivó en la “Masacre del barrio El Martillo” arrancó mucho antes y en otro barrio, en la ex Villa de Paso, según contó a Clarín uno de los investigadores que trabajó en la causa.
En ese asentamiento había dos facciones enfrentadas, una de ellas liderada por una familia de apellido Moyano y la otra integrada por distintas personas. Pero a partir de un plan de viviendas, los que estaban peleados terminaron siendo vecinos en el nuevo barrio “El Martillo”.
Ese nuevo escenario dio lugar a algunas alianzas oportunas. En abril de 2010, Martín Sotelo (18) y Matías Moyano (24) asaltaron a un empresario. En la huida, Sotelo fue baleado por la Policía y murió. Moyano logró salvarse, aunque más tarde terminó detenido y fue condenado por el robo.
Pero la familia de Sotelo, puntualmente su hermanastra María Belén Palavecino, siempre culpó a Moyano por cómo terminó aquel robo. Primero lo acusaron a él de haber asesinado a Sotelo. Después que la Policía lo mató porque lo dejó solo.
Cuando ya llevaba siete años preso, Moyano accedió al beneficio de las salidas transitorias. El domingo 30 de abril del año pasado salió del penal de Batán en moto con su novia. Iban por la ruta 88 cuando otra moto con dos sicarios se les puso a la par. A Moyano lo acribillaron de cuatro tiros y la chica sufrió heridas leves.
Los Moyano entendieron que el crimen se trató de una venganza por la muerte de Sotelo. Los rumores apuntaron a “Chaqui” Lescano, que entonces tenía 18 años. Una semana después, Nelson Alderete, amigo íntimo de Matías Moyano y su familia, esperó a Lescano en la esquina de Sicilia y Coronel Vidal, con un arma que le habría dado su amigo “Baggio” Chávez, uno de los imputados.
Destinaron policías de la Bonaerense y agentes de Prefectura para custodiar El Martillo, donde dos bandas se enfrentaron durante siete horasMar del Plata 8-5-17 Dos muertos uno de ellos prendido fuego y heridos gravedad fue el saldo una brutal batalla ocurrida la madrugada este lunes en límite entre barrio General Pueyrredon Martillo (Sicilia 7600) que se habría desatado por asesinado un adolescente 15 años.foto: Fabián GastiarenaMar Gastiarena – FTP CLARIN 6.JPG Z Gastiar mar del plata Mar del Plata mas policias y reclamo de justicia en el barrio de la caceria violencia tiroteo entre dos bandas rivales en el barrio el martillo
Lo que se conoce como la “Masacre de El Martillo” comenzó cerca de las 18. Lescano apareció por ese lugar manejando su Volkswagen Gol Trend. Alderete sacó un arma y tiró, pero no le acertó al conductor sino a Francisco Chávez, un chico de 15 años que iba de acompañante y primo de “Baggio”, el que le había dado el arma a Alderete.
Lescano manejó hasta el Hospital Interzonal de Mar del Plata y “lo tiró en la guardia”. Los médicos lo operaron, pero Chávez murió esa noche. En ese momento, en el barrio “El Martillo” todos los que estaban enfrentados a los Moyano decidieron vengar la muerte del adolescente y salieron a la caza de Alderete. Entre ellos estaba también “Baggio”.
“Nelson, andate. Nelson desaparecé”, le decía su esposa, que presentía lo que se venía. Pero él negaba todo y decía que no tenía nada que ver. Mientras, sus enemigos salieron a buscarlo.
La turba fue casa por casa. A cada lugar que entraban lo desvalijaban y lo quemaban. ¿La Policía? Replegada en los alrededores del barrio, a la espera de un grupo de apoyo que nunca llegó. Intervino en el primer incendio, pero tuvo que retirarse cuando los atacantes empezaron a disparar contra los patrulleros.
Cuando un grupo que respondía a Belén Palavecino llegó a lo de Alderete, el hombre no estaba. Pero sí su pareja con una de sus hijas, que se encerraron en el baño. Los atacantes estuvieron una hora y media en la casa y de milagro no se les ocurrió abrir la puerta.
Los intrusos se fueron y la mujer salió corriendo hacia la casa de Verónica Moyano, donde estaban sus otros hijos. En ese momento apareció Nelson y lo convencieron que se entregara a la Policía. Era su única chance de sobrevivir.
Pero alguien vio a Alderete entrar en la propiedad y pasó el dato a los que lo estaban buscando. Y los agresores fueron hasta allí. Empezaron a patear las puertas, forzar las rejas, subirse al techo y romper vidrios. Querían que Alderete se entregara. Como no salía, la presión siguió con bombas molotov. La casa comenzó a prenderse fuego con todos adentro.
Entonces Alderete negoció su entrega, pidió que dejaran salir a los demás: a su esposa y sus hijos y a los dueños del hogar: Verónica Moyano y José Heredia. Pero cuando este último cruzó la puerta lo apuñalaron: lo dejaron herido de gravedad y con una discapacidad de por vida.
En ese momento, los atacantes entraron a buscar a Alderete, que se había atrincherado con una escopeta. El hombre comenzó a disparar y mató a Brian Falcato (17), que murió antes de que lo llevaran al hospital.
Angel Chávez, alias “Baggio”, imputado por el homicidio de Alderete.
Los que quedaron afuera decidieron quemar la casa con Alderete adentro. Desde afuera y desde la vivienda lindera, donde estaba refugiada la familia, se escuchaban los gritos de desesperación y sufrimiento del hombre, que se estaba prendiendo fuego.
Sin piedad, los agresores entraron y sacaron a Alderete de las llamas. En la calle lo empezaron a acuchillar y lo terminaron rematando a tiros en la cabeza. Al cuerpo de Alderete se lo terminaron comiendo los perros. La barbarie terminó con tiros al aire a modo de festejo.
La primera fiscal del caso, María Isabel Sánchez, comenzó a buscar testimonios para reconstruir lo que ocurrió aquella madrugada. Se supo que de los desmanes participaron entre 35 y 40 personas. Pero individualizarlos fue difícil.
Aún sin intervención policial durante el caos y con vecinos atemorizados de declarar, llegaron a identificar a los cinco que lideraron los incidentes y que llevaron bidones con nafta para incendiar las casas y que ahora están siendo enjuiciados: Palavecino, “Chaqui” Lescano, “Baggio” Chávez, Falcato (padre) y Juárez. Después de quedar preso, Baggio protagonizó una fuga escandalosa y fue recapturado.
En total se quemaron tres propiedades: la de la madre de los hermanos Moyano, la de Alderete y la de Verónica Moyano.
Una de las claves estuvo en el teléfono de María Belén Palavecino. La mujer no sabía que tenía su línea pinchada por los investigadores, en la causa por el crimen de Martín Sotelo, una semana antes. Con las escuchas telefónicas, los fiscales pudieron demostrar que la mujer fue una de las que organizó lo que hoy se conoce como la “Masacre de El Martillo”.
EMJ
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