El designado ministro de Defensa de Alberto Fernández volverá a ocupar la cúpula militar y llega con la promesa de nuevos fondos para la defensa
Agustín “Chivo” Rossi no lleva ese apodo por causalidad. El diputado del PJ y próximo ministro de Defensa tiene una personalidad temperamental y por momentos impulsiva. Pero si hay algo que nadie le puede negar es su fiel apoyo al kirchnerismo desde un primer momento.
Rossi es un verdadero soldado de la causa kirchnerista. Ingeniero de profesión y formado en el peronismo de Santa Fe el designado ministro de Defensa de Alberto Fernández es un fundamentalista de las coyunturas: se adapta al verticalismo que le depara el poder kirchnerista.
Hace menos de dos meses Rossi estaba al frente del bloque de diputados peronistas donde dio batalla al macrismo con dureza y no se le pasaba por la cabeza ir al Ministerio de Defensa. “No voy a ir a un lugar donde no tenga dinero ni para comprar dos balas”, decía. Pero una larga charla con Fernández y la decisión de acompañar su regreso al comando de las Fuerzas Armadas con una ley para reforzar el presupuesto militar terminó de convencerlo de cambiar de opinión. Esto contempla un amplio plan para las Fuerzas Armadas en el futuro inmediato.
Nacido en Vera en 1959 Rossi se recibió de ingeniero en Rosario y a partir de los años 80 empezó a militar activamente en el peronismo de Santa Fe. Fue concejal de Rosario durante dos mandatos y diputado nacional del PJ en el 2005 donde defendió a capa y espada cada una de las leyes que promovía el entonces presidente Néstor Kirchner.

En mayo del 2013 Cristina Kirchner convocó a Rossi como ministro de Defensa y fue allí cuando su figura cobró mayor dimensión nacional. Desde el Edificio Libertador Rossi impuso un ministerio siguiendo las directrices de una política castrense que habían impuesto sus antecesores Nilda Garré y Arturo Puricelli. Es decir, una estrategia de defensa fuertemente politizada en los cuestionamientos a los militares por su historia en la dictadura militar, orientada a la izquierda latinoamericana del eje bolivariano y con escaso nivel de inversión presupuestaria.
Rossi apoyó en su momento al polémico César Milani como Jefe del Ejército, quien estaba acusado por la la desaparición del soldado Alberto Agapito Ledo, ocurrida en 1976, cuando el ex jefe del Ejército revestía como subteniente de esa fuerza. La semana pasada Milani fue absuelto en esa causa.
Alberto Fernández puso ahora a Rossi en el desafío de regresar a Defensa. El rigor, esa jugada tuvo como telón de fondo la imperiosa necesidad de poner a Máximo Kirchner como jefe de bancada del PJ en un blindaje político que buscó la vicepresidenta electa para el futuro inmediato.
Rossi ya trazó los lineamientos centrales de lo que será el plan de Fernández para las Fuerzas Armadas con una fuerte impronta en la estrategia regional, escaso vínculo con los Estados Unidos y un desarrollo de la industria para la defensa local. Para ello, Rossi se aseguró la aprobación de un Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), para “revertir la curva de desinversión en el área”. Con ello, buscará no sólo reequipar a las fuerzas sino llegar al Edificio Libertador con una promesa en puerta que podría modificar los recuerdos poco gratos que los militares tienen de la era kirchnerista.
fuente infobae
