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En febrero liberan a Fabián Tablado, el femicida que asesinó de 113 puñaladas a su novia

Redacción TN by Redacción TN
4 diciembre, 2019
in Policiales
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Fabián Tablado, el femicida que en 1996 asesinó de 113 puñaladas a su novia Carolina Aló en la localidad de Tigre, en uno de los casos policiales más resonantes de la

historia criminal argentina, recuperará su libertad a fines de febrero, tras pasar casi 24 años en la cárcel.

Según la condena, Tablado tenía que estar preso hasta 2022, pero la Justicia le dará por cumplida la pena el 28 de febrero del año próximo. 

“Estoy sorprendido. Porque el último fallo le había dado dos años y medio más por amenazas de muerte a su cónyuge, sumados a los 24 años que ya tenía”, aseguró Edgardo Aló, padre de la víctima.

“La ley de femicidio no alcanza. Porque se aplica cuando ya hay una muerte. No podemos esperar a que la mujer muera para que intervenga la Justicia”, agregó.

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Carolina Aló tenía 13 años cuando se puso de novia con Tablado, su vecino y compañero de colegio en Tigre, en el verano de 1993. La relación terminó de manera trágica el 27 de mayo de 1996 en la casa de la chica: la pareja tuvo sexo, en el medio Tablado le propuso tener un hijo y la chica lo rechazó. La reacción del joven fue homicida, al punto que la golpeó 19 veces, la persiguió por toda la casa y la terminó apuñalando en 113 ocasiones con cuatro armas distintas, incluidos cuchillos de cocina y un formón de carpintero.

El debate giró alrededor de si Tablado estaba en pleno uso de sus facultades cuando cometió el crimen. Los peritos dijeron que sí, pero no le aplicaron la agravante de la alevosía. El 16 de diciembre de 1998 lo condenaron a 24 años de cárcel.

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En abril de 2007, Tablado fue trasladado a la prisión semi abierta de Magdalena. Allí se casó con Roxana, una amiga de su hermana. En octubre de 2008, la Cámara del Crimen de San Isidro le concedió salidas de hasta 6 horas al mes. Hubo escándalo y Casación revocó el fallo, en 2010.

Años más tarde, la Justicia en Correccional de San Isidro lo condenó a dos años y medio más por amenazar a su última novia, con la que tuvo mellizas, y también a su suegra. Debía salir en 2022, pero la Justicia aceleró los plazos y definió liberarlo a comienzos del año próximo.

Confesiones del joven que mató a su novia de 113 puñaladas (*)

La noche del lunes 27 de mayo de 1996 Carolina Aló tenía 17 años. Vestido con un saco azul, camisa y pantalón negros y una corbata floreada cruzando su pecho, a Fabián Tablado parece pasarle eso mismo: nada deseó tanto como un hijo de ella, y ahora la nombra casi como a una extraña.

Está sentado en una oficina de la Unidad Penal 9 de La Plata, donde está preso hace 8 meses. Su voz es monocorde, como una letanía, cuando habla del Dios que descubrió en su infierno de culpa. Ya no es el skinhead -cabeza rapada- que alguna vez sedujo a Carolina. Usa el pelo negro peinado con fijador y parece un pastor evangelista. Cuando habla de ella baja la vista. Su voz se transforma en un susurro. Acaricia la Biblia, que lleva a todos lados bajo el brazo. La abre y lee pasajes cuando quiere ejemplificar lo que dice. O los recuerda de memoria, mirando hacia arriba.

Fabián Tablado, mano a mano con Clarín, en 1998.

Fabián Tablado, mano a mano con Clarín, en 1998.

“Mi carne está presa pero yo soy libre, mi espíritu es libre, porque acepté a Cristo en mi corazón y la palabra dice que todo aquel que conoce a Cristo conocerá la verdad, y la verdad te hará libre”, le dice a Clarín, moviendo las manos, nervioso. Se presenta como un cristiano, obrero de Dios, que se levanta todos los días a las seis de la mañana, sale de su celda, se reúne con otros evangelistas a rezar durante una hora y a estudiar la Biblia por otras tres. Que una vez por mes predica la palabra para 600 presos evangelistas -la mitad de la población del penal- y va diariamente a misa.

-¿Está arrepentido?

-Sí. Pero Dios ya me liberó de ese pecado. Su perdón lo sentí cuando estaba detenido en la brigada de Vicente López. En ese momento intenté suicidarme. Había una toma de luz con los cables pelados y metí la mano. Me dio una patada y caí al piso. Empecé a llorar. Le dije a Dios: Soy una basura, una porquería, Señor, ¿por qué no terminás con mi vida? No quiero vivir más con esta culpa.

-¿Y qué pasó entonces?

-Dios le habló a mi corazón y me dijo que ya me había perdonado, que siguiera adelante. Lo dice en la Biblia, en la primera epístola de Corintios (la lee en voz alta).

-¿Piensa en Carolina?

-No. Dios me hizo libre de pensar en ella, de toda acusación o remordimiento, de acusarme y estar agobiado. Ella no está más y seguir pensando en ella es poner cargas en mí que el Señor ya se llevó.

-¿De qué forma?

-La palabra dice: Venid a mí todos los que estén cansados, que yo los haré descansar. Me dice que él enterró esas cargas, de Carolina muerta, asesinada, lo aberrante del crimen, la acusación de la sociedad, de mi propia conciencia, de la familia de ella… El las arrojó al fondo del mar y yo no soy nadie para tomarlas y volver a ponerlas en mi mente.

-¿No siente culpa con los padres de ella?

-Dios arrancó mis pecados para que yo sea libre, para que tenga la fuerza de predicar el evangelio, de andar gozoso y alegre. Yo no puedo pensar en ella ahora, yo tengo que pensar en los que siguen vivos, en sanar las heridas de los vivos. Pensando en ella no puedo devolverle la vida. Pienso en sus padres, quiero sanar sus heridas, pero no siento culpa.

Tablado mira a los ojos, con su mirada oscura. Roza con sus dedos un prendedor que tiene enganchado en la corbata. Representa al Espíritu Santo, explica. La noche del 27 de mayo de 1996, Carolina y Tablado se fueron antes de que terminaran las clases en el colegio Marcos Sastre de Tigre, donde eran compañeros. Llegaron a la casa de Tablado. Ella llevaba su carpeta, donde su novio le había dibujado símbolos nazis. Fueron al primer piso y empezaron a hacer el amor.

-¿Qué recuerda de esa noche?

-No me acuerdo de nada. Es como que perdí el conocimiento. Estábamos discutiendo, que era normal en nosotros (baja la mirada). Yo quise hacerle un hijo y ella me rechazó, me empujó. Andáte, me hiciste mierda, me destruiste, le dije. Bajamos la escalera, pasó eso en la cocina… Ya no era yo.

-¿Por qué le molestó que lo rechazara?

-Toda mi vida me rechazaron. Desde chico, por mis padres, mis compañeros del colegio. Me sentía inferior. Hasta que conocí a Carolina y me aferré a ella, fue la primera vez que no me sentí rechazado. Eramos tal para cual.

-¿Por qué la mató, entonces?

-Fueron las cargas que tenía, el año que pasé con ella de aflicción, de pelea, del aborto que hubo de por medio.

-¿Usted no quería que ella aborte?

-Yo tenía miedo y decidimos que se iba a hacer el aborto. Pero después me sentí tremendamente mal, me sentí desvalorizado. La conciencia me acusaba de que yo no servía como padre, como hombre. Había dejado que aborten a mi hijo. Por eso empezamos a discutir. Una o dos veces le levanté la mano. Esa noche estaba todo perdido casi y había decidido tener un hijo con ella, escaparnos, alquilar una casa, estar juntos y formar una familia. Pero se vino todo abajo.

-Por su culpa…

-Hubo una influencia satánica. No le estoy echando la culpa al diablo, yo fui el culpable, yo lo hice, pero bajo la influencia de Satanás. El se aprovechó de un odio terrible, una maldad tremenda, acumulada por años. Cuando empecé a sentir el rechazo de ella, unos meses antes, me sentí perdido. Esa noche, cuando el rechazo fue físico, me sentí mal. Toda mi vida estalló.

-¿Por qué habla de influencia del diablo?

-Cuando pasó esto, cuando vi el cuerpo tirado, sentí voces, risas, una presencia densa en el lugar. Algo me decía que tenía que matarme yo también. Intenté suicidarme y salí corriendo de mi casa. Pero seguía sintiendo esas voces, gritos. Era obra del diablo. Recién en la cárcel fui liberado de Satanás.Después de decir su frase, Tablado se enfervoriza, sacude las manos, aprieta los puños y se queda callado.

-¿Qué cambiaría de su vida?

-El momento en que ella fue a abortar, eso cambiaría. Ese hijo hubiera nacido y sería diferente. Un hijo para estar juntos, para vivir un amor más grande, cuidarlo, trabajar, yo ser padre y ella madre.

-¿Cuándo se produjo ese aborto?

-Exactamente nueve meses antes de que la matara.

(*) Entrevista publicada en Clarín el 2/2/1998.

JPE – GL

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