
Una pareja fue condenada a 22 años de prisión por el crimen de un adolescente que fue asesinado al ser confundido con otra persona, en la puerta de su casa del
barrio Tablada, en la zona sur de Rosario. El episodio ocurrió el 9 de abril de 2016, cuando Fabricio Fernández jugaba a las bolitas con un grupo de amigos.
“Fabri”, como lo llamaban sus familiares y amigos, tenía 17 años y estaba a punto de debutar en la primera de Sarmiento, un club que compite en las ligas locales. Atajaba en la sexta y ya era suplente de la 1a. Fanático de Newell’s soñaba con jugar en ese equipo alguna vez. Estaba en cuarto año del secundario y mantenía una relación con una chica del mismo colegio, aunque un par de años menor.
La tarde de abril en la que lo asesinaron compartía el juego y las risas con sus amigos. Carolina Gordillo, de 31 años, se bajó de un Renault Sandero color naranja. Tenía una pistola calibre 380. Buscó al chico, que estaba de espaldas y agachado, buscando una bolita. “Así que a vos te gusta tirar tiros”, le recriminó antes de dispararle dos veces. Una bala impactó en su rodilla y cayó. “Estás confundida, yo soy Fabri”, intentó explicarle él. Fue inútil hacerle entender que no era la persona que buscaba.
Detrás llegó Gonzalo Guzmán, de 32 años, tomó el arma que tenía su pareja y le dijo a ella: “Al fin lo encontraste”. Le disparó cinco veces más. Las heridas fueron mortales. Al día siguiente falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).
La escena del homicidio fue presenciada por dos niños, los hijos de la pareja ahora condenada a 22 años de prisión, quienes miraban todo desde el asiento trasero del Renault Sandero.
La Justicia de Rosario los condenó hoy por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegítima de arma de guerra en carácter de coautores.
“Cuando corrimos a verlo ya se le cerraban los ojos. A ellos no les arrancaba el auto y sus hijos en el asiento de atrás miraban cómo acribillaban al mío. ¿Cómo esa mujer puede mirar a sus niños a la cara? ¿Cómo puede haber una persona así?”, insistía Andrea, madre del joven, el día que declaró en Fiscalía.
“Le tiraron como si fuera un animal”, se quejaba amargamente su padre. Los familiares del adolescente organizaron marchas para exigir justicia. Desde el primer momento señalaron a la pareja que ahora fue condenada como los autores del hecho. Los conocían del barrio. Eran personas que, de acuerdo a los vecinos, se dedicaban a cometer asaltos y estaban involucradas en el narcomenudeo en la zona. En mayo de 2007 cayó la mujer y un mes más tarde su pareja.
TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA
CARGANDO COMENTARIOS
Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.
Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.