
La misma canchita de fútbol rosarina en la que habían baleado a un adolescente en febrero se convirtió en el escenario de la implacable ejecución de un hombre de 32 años.
Según informó la policía, la víctima era buscada por el asesinato de una joven que vivía a poco más de diez cuadras del descampado.
Dos personas llegaron al potrero de Pujato al 8000 alrededor de las 16 del domingo con el objetivo de matar a Sergio Rubén Giménez, acompañado allí por un grupo de amigos que resultaron ilesos. Fuentes vinculadas la investigación detallaron que sólo uno de los atacantes gatilló, lo hizo en varias oportunidades y uno de los proyectiles le dio en la nuca.
Médicos del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies) constataron poco después que el muchacho había fallecido de inmediato después del ataque.
Los agresores huyeron en una moto negra a plena luz del día. Mientras la Justicia provincial mantenía reserva respecto de las primeras medidas que tomó el fiscal Adrián Spelta, el Ministerio de Seguridad de Santa Fe reportó que había un pedido de captura vigente desde el 20 de septiembre para dar con la víctima fatal de este fin de semana.
Giménez fue identificado por entonces como el presunto asesino de una madre de 21 años a la que acribillaron un mes antes mientras estaba con sus hijos en su casa.
Sol Jazmín Delgado falleció la noche del lunes 5 de agosto en pasaje Seren al 7700, no muy lejos de la canchita en la que se registró este último episodio. La muchacha se había mudado al barrio unas semanas atrás con su pareja. Al igual que los niños, Alfredo S. resultó ileso después del feroz ataque perpetrado por un grupo de personas que llegó a bordo de un Chevrolet Corsa y una motocicleta y abrió fuego contra el portón de la vivienda.
Carlos Gabriel A. (23) y Carlos Saúl G. (33) también estaban en el lugar y fueron internados con heridas en sus miembros inferiores producto de la balacera.
La banda descartó el auto unos 400 metros al norte sobre calle Donado y hasta ahora no había personas imputadas por el episodio. A partir del crimen cometido el domingo se supo que Giménez y su hermano habían sido apuntados como los tiradores y habían eludido una serie de allanamientos posteriores, por lo que el fiscal Luis Schiappa Pietra pidió su detención después del operativo frustrado.
Por desgracia, el homicidio está lejos de ser el primer caso de un ataque a balazos en el potrero del barrio Hostal del Sol. En febrero, un chico de 16 años recibió un disparo en la pierna y sufrió la fractura de la tibia mientras competía en un torneo por plata con sus amigos. “Casi me lo matan por ser habilidoso, porque juega bien a la pelota”, denunció la madre de Jeremías en un reportaje con Clarín sobre el ridículo desenlace del picado que terminó con su hijo hospitalizado.
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