
Alberto Fernández visitó este lunes a Cristina Kirchner, al regreso del viaje a Cuba de la vicepresidenta electa, que duró del viernes 1 al domingo 17 de noviembre.
La cita fue en el departamento de Juncal y Uruguay de los Kirchner, locación que fue testigo también del armado del primer gobierno kirchnerista, allá por el arranque de los años 2000 y con Néstor Kirchner en vida.
Esa reunión sucedió tras casi 20 días sin verse. Durante la estadía de CFK en la isla caribeña, los electos Presidente y Vice hablaron por llamada de WhatsApp y por videoconferencia.
Por eso, en la noche del lunes en Barrio Norte, se habló del Gabinete nacional y del Gabinete de la provincia de Buenos Aires, que Axel Kicillof mantiene cerrado, a prueba de presiones tanto de los sectores del peronismo, léase “intendentismo” o del camporismo.
Las casi tres horas de charla incluyeron a Máximo Kirchner, quien tiene asegurada la poltrona de jefe de bloque de Diputados, y Eduardo “Wado” De Pedro, el otro jefe de La Cámpora.
Allí, se habló también de lograr la conformación de un bloque único en la Cámara baja, así como en el Senado. La idea de Alberto F y Cristina es que haya bloques únicos en Diputados y Senado:eso pone a Máximo a cargo del bloque que deja Agustín Rossi para ocupar el Ministerio de Defensa nacional, sumando así a los legisladores que responden a los gobernadores peronistas y a los que se alinean con Sergio Massa, de aceitada relación con el hijo de Cristina. También a los de centroizquierda, como Victoria Donda, alguien con futuro en el Poder Ejecutivo.
El caso del Senado asomaba, a priori, más denso: allí hay hoy un escenario de dos bloques, el K puro y el de los gobernadores, que supo conducir Miguel Ángel Pichetto, hasta saltar al macrismo. A este lo reemplazó en la conducción el cordobés Carlos Caserio, quien defendió un bloque específico de senadores de las provincias, separado del alineamiento K. De ese modo, habrían dos lotes, de 17 a 18 por bando.
Carlos Alberto Caserio en el Senado. Foto Rolando Andrade Stracuzzi
Pero la oferta de un rol nacional para Caserio, podría descomprimir eso y lograr la unificación del bloque, que Oscar Parrilli o Anabel Fernández Sagasti encabezarían desde el 10 de diciembre. El que no acceda a esa silla, es porque estará destinado a la Presidencia Provisional.
“Alberto y Cristina están en la misma línea sobre Diputados y sobre el Senado”, aseguran en las oficinas de “Encarnación”, búnker albertista hasta el día de la asunción presidencial. Pero el cordobés Caserio -armador de AF durante la campaña nacional en tierra cordobesa- no quiere cargos nacionales sino encabezar un bloque propio de legisladores que respondan a los gobernadores y no, a Cristina.
Alberto F. recibiría este miércoles a su amigo Carlos Caserio en su búnker “Encarnación “ -de Puerto Madero- con el objetivo de allanar la situación y que su próximo Gobierno nacional cuente, así, con bloques únicos en las dos cámaras del Parlamento: en Diputados mandará Máximo (con Sergio Massa en la Presidencia del cuerpo, de aceitada relación con el joven Kirchner) y en el Senado mandará Cristina, con alguno de sus leales, sea Parrilli o Sagasti.
Donde no hay claridad aún es en el Gabinete provincial donde Axel Kicillof no define y se mantiene hermético. Tal vez por eso, Máximo Kirchner tuvo lugar destacado en la cumbre de este lunes en Juncal y Uruguay, pues el gobernador electo puso en juego (como en las charlas de transición con la administración de María Eugenia Vidal) a espadas de su extrema confianza: Augusto Costa, Cristian Girard, Carlos “Carlín” Bianco, Agustina Vila, Federico Thea y Jésica Rey, su secretaria de Medios y Comunicación.
Así, tanto La Cámpora como los intendentes (con mayor peso, los del Conurbano) están hoy “a ciegas” con la conformación del elenco ministerial de Axel Kicillof.
“Estamos a pleno, trabajando en las medidas de los primeros 100 días”, aseguran en ese team, donde prevén un “shock de peronismo” para ese tiempo.
Resta esperar la charla de Fernández de Kirchner con Axel, ya que -según el electo mandatario provincial-, “Cristina es mi única terminal política”.
Momentos de tensión y definición.
Colaboró: Jazmín Bullorini.
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