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Son animales, pero también son familia

Redacción TN by Redacción TN
16 noviembre, 2019
in Sociedad
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¿Puede un perro tener algo de psicólogo? Es que despliegan una virtud extraordinaria: nos invitan a confesarnos. Frente a ellos somos nosotros sin ningún tapujo, buscamos su mirada de extrañamiento o

de aprobación después de decirle -decirnos- las cosas más duras. Ya lo sé, el perro no interpreta. Ni habla. Pero tienen la inusual virtud de ser un compañero que oye sin reparos. O eso imaginamos y a veces ante él es más fácil, para nosotros, escucharnos.

¿Puede un perro tener algo de amigo? Hay un verso en que Serrat no habla de ellos, pero podría. Decir amigo/ se me figura/ que/ decir amigo/ es decir ternura./ Dios y mi canto/ saben a quien nombro tanto. La incondicionalidad de los perros, el reconocer nuestros estados de ánimo, aceptar lo que tenemos y no quejarse los torna un poco humanos. Mi madre, que no simpatizaba demasiado con ellos, no podía eludir la entrega de la perra de su hermana que se le tiraba a sus pies como diciéndole: “Vos y yo de alguna forma nos vamos a entender”.

¿Puede un perro ser niñero? Pregunta extraña, pero real. Hay muchos padres que se quedan más tranquilos si los chicos están con el perro. Como que un ladrido saldrá en caso de desastre, cómo que sabrá buscar ayuda si accidente hubiere. Cuando era chico, pasábamos los veranos en un pueblo chico y tengo idea -espero no haber construido la memoria- que me dejaban ir al centro de lugar (cinco cuadras) en bicicleta pero con Archibalda detrás. Actuaba como reaseguro, no estaba solo, así parezca una locura racional.

Psicólogos, amigos, niñeros. Los perros cumplen el rol que les conferimos, que necesitamos. Parece extraño que la pérdida de un animal nos sumerja en un cambio de vida, en un tiempo de depresión, en hacer inventario y cuenta nueva. Puede pesar el afecto que le teníamos pero es mucho más que eso: es el rol que cumplía en la familia, la seguridad que no estábamos solos y que siempre había una cola moviéndose cuando regresábamos.

Cuando un perro muere, amigos, nos despedimos un poco el tipo de familia que habíamos formado. ¿Si se puede evitar? Quizás, habría que integrarlo un poco menos, mantenerlo a la distancia. ¿No les gusta? Habrá, pues, que lidiar con el adiós.

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