
Las emociones pueden ser un problema para los chicos. Y la falta de control sobre ellas, de no ser manejadas a tiempo, podrían convertirse en trabas para sus vínculos sociales en
la adultez. Con el objetivo de que ellos reconozcan a una edad temprana estos sentimientos de una forma más conciente, dos investigadoras del Instituto Fleni-CONICET crearon un espacio científico que por medio de juegos interactivos ayuda a los niños y adolescente a entender y manejar mejor sus emociones.
Las doctoras María Soledad Ladrón de Guevara y Elsa Costanzo diseñaron un serie de juegos que les brinda a los chicos mayor entendimiento de lo que pasa dentro de sus cabezas. “Es muy importante que ellos puedan desde la infancia y adolescencia saber cómo se sientes, ya que esto les va permitir en el futuro tomar mejores decisiones, aprender más y acceder a mejores trabajo. También los ayudará a mejorar su vínculos sociales”, comenta Ladrón de Guevara, que también es psicóloga e investigadora del CONICET.

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El espacio se llama “¿Qué ves?¿Qué ves cuando te ves?” y funciona, desde este fin de semana, en el Centro Cultural de la Ciencia C3 (Godoy Cruz 2270), en el tercer piso, de 15 a 19.30. Allí, chicos de 8 a 17 años podrán sumarse a esta experiencia lúdica y científica, que es totalmente gratuita y abierta a todo el mundo.
Soledad Ladrón de Guevara y Elsa Costanzo buscan ayudar a los chicos a controlar mejor sus emociones.
Según contaron sus creadoras, el programa consiste en tres juegos en los cuales los chicos podrán reconocer cómo se sienten. “En un primer instante se van a parar frente a un espejo, donde se realiza un test interactivo en el cual podrán ver qué tipo de repercusiones psicofísica tiene cada una de las emociones que van viviendo, a partir de la elección de colores. Después, por medio de juegos, ellos miden sus flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio, lo cual los ayuda a controlar mejor sus emociones. Por último, pasan a un tercera experiencia donde responden a distintas imágenes que se les muestran”, explicó Ladrón de Guevara, quien dijo que entre prueba y prueba, “los chicos van a escuchar una música atenuante que los ayude a neutralizar sus emociones antes de seguir con el siguiente test”.
Desde el C3 aseguraron que “la información anónima obtenida contribuirá a la construcción del conocimiento, que intenta vincular a la sociedad con la comunidad científica”.