
En su tercera visita a Córdoba desde que es candidato a presidente, Roberto Lavagna planteó que la dirigencia argentina tiene que “renunciar a la omnipotencia política” y que “la verdadera clave” económica
es “sostener la demanda de consumo y al mismo tiempo cuidar la producción”.
En el Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba, el economista esbozó un diagnóstico del país y destacó que “no hay ningún país en el mundo de características similares a Argentina y ubicado en zona de paz que lleve ocho años de absoluto estancamiento económico”.
Según Lavagna, en forma acumulativa, la recesión “llega al 5 % del producto” y, en un golpe a la grieta, agregó: “La particularidad es que en el medio hubo dos gobiernos distintos. Uno que podría llamarse estatista o populista y otro que se interesó solo en cuestiones financieras”.

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Por eso, sentenció: “Creo firmemente que la responsabilidad está en nosotros, en la dirigencia”. “Quien gana las elecciones toma el poder con la lógica de abarcarlo todo y para siempre. La búsqueda de diálogo no existe y lleva a errores grotescos como fue la intervención del INDEC o haber querido nombrar dos miembros de la Corte Suprema por decreto”, ejemplificó en una crítica al gobierno de Cristina Kirchner y al de Mauricio Macri, sus principales competidores en la elección presidencial de octubre.
A la hora de especificar cómo revertir la situación económica, sentenció: “Mi recomendación es no encarar el factor económico solo por el lado de las políticas específicas, que a veces terminan siendo un shopping list, porque la macroeconomía importa. Sin eso, ninguna política va a alcanzar”.
En esa línea, detalló: “Los salarios, las jubilaciones, la tasa de interes, la presión tributaria, las tarifas, y otros son como los semáforos. Si a ese conjunto de precios uno lo tiene deformado, la gente sigue eso. Si la tasa es altísima van al sistema financiero. Si las tarifas no reflejan los costos van en contra de esos sectores, no se invierte y vienen los problemas”, y se quejó: “Esos son los dos extremos de la grieta, el fracaso de uno hace que gane el otro y viceversa. Es el proceso de los últimos años”.
Por eso para Lavagna “la verdadera clave está en ser capaz de sostener la demanda de consumo y al mismo tiempo cuidar la producción”. “Esas son las dos cuestiones fundamentales para pensar en el futuro: renunciar a la omnipotencia política y pensar un esquema de precios relativos que no sea la manifestación de ese tironeo de la frazada”, concluyó.