El candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, insistió en su propuesta de proponer una renegociación de la deuda pública “a la uruguaya” como forma de salir de la
crisis del endeudamiento argentino. En Córdoba, Fernández llamó a “afrontar una negociación sería y sensata con los acreedores (…) sin quita”. “No va a ser tan difícil hacer lo que hizo Uruguay: ganar tiempo y no hacer quita”, completó. ¿En qué consistió esa salida uruguaya?
En abril de 2002, el presidente Jorge Battle presentó a los acreedores de Uruguay una propuesta para cambiarles los títulos de deuda emitidos en moneda local y en monedas extranjeras que vencían en 2003 por otros bonos que vencían cinco años más tarde. Con el resto de la deuda se aplicó un mecanismo similar.
La negociación se hizo con todos los acreedores uruguayos: el FMI y otros organismos de crédito, bancos y fondos de inversión y también personas que tenían títulos uruguayos en su poder.
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Fue una propuesta de canje voluntario que no implicaba quita de capital ni de intereses. Los bonos valían lo mismo que los anteriores, sólo que vencían varios años más tarde.
La propuesta tuvo amplia aceptación. El 95% de las personas e instituciones que tenían esos títulos aceptaron cambiarlos. Al resto, se le dejó abierta la vía judicial, pero casi todos cobraron lo que estaba previsto.
La renegociación ocurrió en medio de una crisis económica en Uruguay que se había agravado por la recesión argentina y la caída del Plan Real de Brasil en 1999. La Argentina declaró el default a principios de 2002 y Battle quiso buscar una salida diferente.
La presentación a los acreedores fue acompañada con un programa fiscal en el que Uuguay se comprometía a reducir su gasto para mostrar que podría hacer frente a los pagos de la deuda en el futuro.