
Ella, la joven y brillante activista por el medio ambiente, Greta Thunberg, lo vio y su cara se lleno de desprecio. A metros de ella, sin que él ni
siquiera se diera vuelta a verla, se paseaba como el jefe de estancia, Donald Trump, flanqueado por su vice, Mike Pence, entre las paredes de la ONU en Nueva York.
Esto fue el lunes. Al estilo Trump, el presidente detuvo su marcha ante los periodistas para hablar de esto y de aquello, con la joven sueca a su espalda, quien –estática– no le quitaba los ojos de encima con indignación.

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Minutos antes, ella había tratado de descarados a los líderes mundiales que le habían “robado sus sueños y su niñez”, con sus “palabras vacías”, arruinando el planeta.
“¡Cómo se atreven!”, retó a los hombres poderosos en el foro de la ONU, a los que acusó de sólo hablar de “dinero, cuentos de hadas y crecimiento económico eterno”.
Trump no estaba cuando ella habló. Llegó después, deliberadamente, cuando dijo que no iba a ir a la cumbre sobre cambio climático porque estaba “ocupado”.
Pero fue. Estuvo 15 minutos mientras hablaba Angela Merkel. Se sentó a escuchar en silencio junto a su vice y su canciller Mike Pompeo. Luego se fue, para cruzarse más tarde en los pasillos de la ONU con Greta, su nueva enemiga.
She seems like a very happy young girl looking forward to a bright and wonderful future. So nice to see! https://t.co/1tQG6QcVKO
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) September 24, 2019
Este martes decidió hablar de la joven, con una descripción alejada a la realidad que la chica expone cada vez que habla, sentida y con lágrimas. “Parece una niña muy feliz”, escribió en Twitter.
“Parece una niña muy feliz que espera un futuro brillante y maravilloso. Qué lindo verla!”, tuiteó este martes el mandatario, junto a un video de la adolescente.
Fuente: ANSA